martes, 20 de abril de 2010

¿Una Policía al servicio de Rubalcaba?

Cuando se denuncia a un taxista por un fraude, no se pretende manchar el nombre de este gremio.

Que se detenga a una banda de albano-kosovares por unos atracos, no significa que todas las personas que vienen del Este sean delincuentes.

Cuando un político roba o comete cualquier ilegalidad, no significa que toda la clase política sea corrupta. Ni mucho menos.

Y cuando se denuncia que hay determinados mandos policiales al servicio de un Gobierno y proyecto político, no se está poniendo en duda el noble trabajo de los miles de hombres y mujeres que componen nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y que sin duda, hacen un trabajo encomiable.

Digo esto, porque a raíz de diversos episodios por todos conocidos, desde el Partido Popular se ha venido denunciando la falta de transparencia en algunos de estos procesos (escuchas, filtraciones interesadas siempre a los mismos, nombres de mandos que se repiten con demasiada frecuencia, diferencia en el tratamientos de unos y otros acusados etc etc)

Y a las pruebas evidentes de estos hechos, no ayuda para nada el hecho de que Rubalcaba aprobara el año pasado un nuevo Catálogo de Puestos de Trabajo que ha provocado que el 90% de los mandos policiales puedan ser nombrados por el Ministerio.

En el Cuerpo Nacional de Policía hay un 25% más de cargos de libre designación, gracias a esa reforma que establecía el aumento de los cargos "de confianza", o lo que es lo mismo, puestos nombrados a dedo.

Así, a día de hoy, todos los comisarios principales, los comisarios, y los inspectores jefe sean ahora cargos "de libre designación". Es decir, que todos los puestos de máximo nivel en la Policía, todos los que tienen responsabilidad en la actualidad, son "cargos de confianza".

A priori, no habría que dudar de la profesionalidad de ninguno de los miembros de la Policía que vaya a ocupar un puesto de responsabilidad nombrado a dedo. Pero no creo que sea bueno para ellos en lo personal, para la Policía en su conjunto y para la Seguridad del Estado en general que todos los mandos policiales sean nombrados a dedo por ningún político, sea del color que sea, y mucho menos por un tipo tan excesivamente listo y con el pasado conocido de Rubalcaba.

Debieran ser sus propios méritos y capacidades lo que –al margen de puestos muy específicos en la cúpula- fuera ordenando la escala de puestos en la Policía porque, de lo contrario, si con un cambio de Gobierno, suelen cesar los puestos de libre designación, ¿qué confianza puede tener un Gobierno posterior en unos mandos policiales que han sido nombrados, renovados o ascendidos, no ya por su capacidad profesional, sino por sus méritos políticos? ¿Y cómo influye esta cuestión en la continuidad que se le debe dar a un cuerpo que vela por nuestra seguridad?

1 comentario:

Enrique Carrera dijo...

La verdad es que siempre me ha parecido que hay una trampa importante en la forma de elegir cargos, tanto judiciales como policiales.

Al menos a mi manera de ver, ningún juez de ningún tribunal (ni supremo, ni superior de justicia, ni constitucional), debería ser elegido por político alguno. ¡¡¡ Y mucho menos cargos policiales !!!.

Yo soy de los que incluso prefieren que se modifique la constitución para la elección de jueces. El echo de que sean elegidos por políticos, mina su credibilidad, sean o no justos realmente a la hora de acometer su trabajo.

En fin, es mi opinión... personal e intransferible :P

Saludos.