martes, 11 de octubre de 2016

Una reforma electoral necesaria

En este nuevo tiempo político y social que vivimos es recurrente oír que partidos e instituciones deben adaptarse y evolucionar. Es cierto, pero no lo es menos que quienes representamos a los ciudadanos tenemos igualmente la obligación de revisar aquellos procesos mediante los cuales somos elegidos, así como la configuración de los gobiernos.
Y si hablamos de reformas electorales enseguida nos encontramos con la clásica dicotomía entre gobernabilidad y proporcionalidad. Nuestro sistema político se basa en un Poder Legislativo (parlamentos autonómicos y Congreso de los Diputados) del que emana el Poder Ejecutivo (Gobiernos), y por tanto, ese Parlamento –que debe reflejar la pluralidad y respetar la proporcionalidad- debe ser capaz de configurar mayorías que den lugar a Gobiernos.
Con algún matiz y lejos de lo que algunos puedan aducir, estos casi 40 años han demostrado que nuestro sistema nacido en la Transición ha sido capaz de absorber los cambios políticos vividos, también en los últimos dos años. Ha habido mayorías absolutas, gobiernos en minoría y coaliciones de gobierno, partidos que gobernaron y que hoy han desparecido, partidos que no existían y que hoy no sólo tienen una representación considerable sino que forman parte de gobiernos.
Lo que nuestro sistema, a diferencia de lo que ocurre en los ayuntamientos, no está siendo capaz de resolver es la garantía de formar un gobierno y echar a andar la Legislatura. En nuestro sistema es tan legítimo que el grupo mayoritario proponga un candidato, como que otros grupos intenten formar una mayoría alternativa. Lo que no parece lógico es rechazar un candidato, ser incapaz de fraguar una alternativa y bloquear el sistema, como por ejemplo está ocurriendo ahora. Por tanto se hace necesaria una reflexión.
Desde el Partido Popular creemos que, sin afectar a la pluralidad y la proporcionalidad, es perfectamente democrático y plenamente constitucional, determinar un plazo límite para estos intentos y, de no lograrse, que gobierne el candidato propuesto por el grupo mayoritario. En algunas comunidades autónomas tienen otras fórmulas que impiden también el bloqueo. Hay quien dice que eso generaría gobiernos débiles e inestables. La respuesta es clara ¿Cuántos importantes ayuntamientos se gobiernan sin mayoría clara? ¿Cuántos gobiernos autonómicos en minoría sacan adelante sus proyectos gracias a acuerdos de investidura más o menos sólidos? ¿Qué es difícil? ¿Qué requiere esfuerzos? Por supuesto, pero es que este nuevo tiempo requiere de diálogo y búsqueda de acuerdos como nunca desde 1978.
Sin duda hay otros elementos del sistema electoral de los que se puede hablar: de la bajada de la barrera electoral o -como en la propuesta que ha presentado el Gobierno de Cristina Cifuentes-, de dividir Madrid en distritos en los que se elijan parte de los diputados para acercar representante y representado, del mandato imperativo, de la elección de senadores, de reducir o aumentar el tamaño de las cámaras o del mínimo provincial. Se podrán compartir o no estas ideas, habrá quien abogue por otras fórmulas, pero ninguna es más democrática que otras.
No es más democrático un sistema que permite a partidos más pequeños tener más escaños con los mismos votos, que un sistema como el británico, mayoritario y de distritos uninominales. Que un sistema electoral sea o no democrático se debe a la forma mediante la cual se ha establecido dicho sistema y si responde a principios tan básicos como libertad de voto, libre concurrencia, etc…
Y una reflexión final no menor. Un buen sistema electoral es aquel que es compartido por la inmensa mayoría y que perdura en el tiempo. Y la mejor manera de garantizarnos esas características es buscar el mayor consenso posible. Muy lejos quedan los tiempos en los que se hacían constituciones y sistemas electorales de unos contra otros. Los actuales sistemas, a nivel nacional o en Madrid, podrán gustar más o menos, pero el respeto del que gozan se basa en el consenso con el que se aprobaron. Y si pretendemos llevar a cabo reformas en este ámbito, ese debe ser un compromiso ineludible.

Este artículo fue publicado en ObjetivoDigital.com el 5 de octubre de 2016

miércoles, 3 de febrero de 2016

¿Y si las primarias americanas no están tan claras?

Mirar los procesos electorales en Estados Unidos desde una óptica española o europea es el mayor ejercicio de miopía política que cualquier analista puede realizar. Pero eso no quita para que quienes estamos abiertos a nuevas formas de participación o a reformas de calado que acerquen electores y electos, veamos con simpatía algunas de sus singularidades. Y desde luego tampoco es óbice para determinar las preferencias de cada cual.

Es evidente la cercanía de los partidos de centro derecha en Europa con el Partido Republicano. Lo que algunos se niegan a aceptar es que, al mismo tiempo, la distancia con el Partido Demócrata no es ni mucho menos grande.  El Partido Popular es ejemplo de ello. Nuestra visión de las relaciones exteriores de España y nuestro compromiso europeo pasa al mismo tiempo por un fortalecimiento de lo que se ha llamado vínculo transatlántico. Y eso pasa por mantener buenas relaciones con ambos partidos políticos.

Ayer comenzó el proceso de primarias en Estados Unidos. Es cierto que Iowa es una pequeña parte del país, pero no es menos cierta su influencia en el resultado final. Un resultado que tras lo acontecido ayer parece más abierto de lo que algunos nos contaban.

Parece que la carrera de Hillary Clinton no va a ser un camino de rosas. Y que el Senador Sanders es mucho más que un Senador con pinta de “abuelete gruñon”. Que frente a la novedad racial y generacional que supuso Obama hace 8 años, el adversario de Hillary ahora sea un hombre de la” casta” capitalina más cerca de la jubilación que de hacer “nueva política” dice mucho acerca de lo ridículo que es hacer análisis simplistas y de la incertidumbre que previsiblemente acompañará a los Demócratas en estos meses. Sería interesante analizar como Sanders está conectando con capas de voto joven por ejemplo o como exprime el “targeting”, mientras que la Sra. Clinton hace otra campaña más. En Iowa prácticamente han empatado.

Por su lado, el Partido Republicano se enfrente a su enésima oportunidad de no pegarse un tiro en el pie. Sin despreciar los procesos de primarias, lo que vemos en EEUU y especialmente en el Partido Republicano en los últimos años, es el ejemplo perfecto del principal riesgo que tienen las primarias en los procesos electorales: una carrera interna a ver quién es el más puro (neoconservadores, tea party…), extremando posiciones y simplificando el debate, para luego presentarte a unas elecciones en las que ya has sacrificado el centro político. Repito, no cuestiono el proceso, señalo alguna de sus consecuencias. El éxito mediático y demoscópico de D. Trump se ha dado de bruces con la realidad en Iowa donde perdió frente a T. Cruz (Cruz obtuvo un 27% de votos. Trump un 24%). No es mal resultado ser segundo, su problema, más allá de ser sobrepasado por un candidato que tendrá difícil conectar con capas de votantes moderado como Cruz, es que el senador por Florida, Marco Rubio, casi lo iguala, con un 23%. Y es precisamente el gran resultado de Rubio partiendo de unas expectativas bajísimas lo que anima el debate. Precisamente mucho en la órbita republicana ven, no a Cruz, sino a Rubio, como el antídoto perfecto contra Trump y para que el Partido Republicano recupere el espacio perdido. Una reciente crónica lo definía perfectamente en mi opinión:

No es un miembro del establishment, pero puede unir a un partido profundamente dividido. Es conservador pero también flexible, y optimista sobre EE UU, en contraste con el tono apocalíptico de Trump y Cruz. Todo esto lo hace atractivo a los republicanos convencidos de que un candidato joven, conservador pero pragmático —en sus mejores sueños, una mezcla de Reagan en la ideología y Obama en el estilo— es la mejor fórmula para frenar a Trump y batir a la favorita demócrata, Hillary Clinton. Además, es latino, miembro de la minoría más pujante.

En definitiva. Quedan meses por delante en los que no hay nada escrito. Y eso no sólo añade emoción al proceso sino que hará que desde Europa se siga con mayor atención. Los americanos son los reyes en convertir en espectáculo (en el sentido más positivo que exista) cualquier cosa que se propongan. Y para quienes nos apasionan las campañas, las Presidenciales americanas con final de mandato (es decir, primarias en ambos partidos) son la excusa perfecta para coger una bolsa de palomitas, disfrutar y aprender. Aprender como la democracia que se practica en el Capitolio o en la Casa Blanca, comienza en pequeños pueblos, en votaciones en gimnasio y debates en cafeterías en las que, a pesar de las diferencias, se respira libertad y respeto.


lunes, 25 de enero de 2016

Relato triste del Homenaje a MariLuz Nájera

Ayer asistí junto a mis compañeros del Partido Popular de Barajas a uno de los actos más sentidos que tenemos en el barrio: el recuerdo de la muerte de Mari Luz Nájera. Para quien no conozca su historia, durante las manifestaciones estudiantiles y el mismo día que la matanza de los abogados de Atocha en 1977, Mari Luz fue la joven que murió por el impacto de un bote de humo de los antidisturbios en la cabeza. Tenía 21 años.

(Se que uno de los mandamientos de un Blog es no extenderse mucho. Permítame estimado/a lector/a hacer un excepción pues el tema lo merece). 

El recuerdo y y defensa de la libertad y la democracia por parte de MariLuz en una de las etapas más convulsas de nuestra historia se ha mantenido vivo gracias a su familia y a los vecinos del barrio entendiendo por vecinos los que allí vivíamos y a las asociaciones. (Sí, estimado lector, existían vecinos y asociaciones en Barajas, antes de que llegaran los que dicen “hablar en nombre de la gente”). Dicho recuerdo tuvo finalmente su merecido reconocimiento en 2009 cuando se le dio su nombre a unos jardines del barrio y se instaló un monolito en su recuerdo. Este hito tuvo 3 protagonistas: 1º su familia con quien se contó desde el primer momento, 2º la Asociación AFAO que ya en 1988 solicitó este reconocimiento y volvió a plantearlo en 2007 y 3º el Concejal-Presidente del Distrito Tomás Serrano, uno de los concejales sino el que más, más  respetado y querido por los vecinos


No se trata de apuntarse nada, pero de cara a lo que sigue, sí que conviene recordarlo: con una abrumadora mayoría del Partido Popular, Tomás canalizó esa petición y la llevó adelante, contando con todos, uniendo a todas las fuerzas políticas, sin sacar pecho de nada, porque Tomás es de esas personas que trabaja para los vecinos, pero sin querer ser protagonista de nada, porque el protagonismo era de ellos, de los vecinos, de MariLuz y su familia ¡cuánto deberían aprender de eso algunos!

Pues bien, ayer se recordaba el 39 aniversario de su muerte. Otro aniversario más podría ser. Pero no. No lo fue. Era el primer que se organizaba bajo el mandato de la nueva corporación municipal encabezada en el distrito por la dirigente de PODEMOS Marta Gonzalez Lahoz y tenían que dejar su huella, y doy fe que lo hicieron. Fue un infame uso del recuerdo de MariLuz en 2 actos:

Acto1. Con el apoyo de la Junta Municipal, como no podía ser de otra manera, tuvo lugar un acto en el Centro Cultural Gloria Fuertes, en el que se proyectaba un video y había intervenciones. Era la primera vez que la Junta asumía un protagonismo, ya que hasta entonces, el homenaje se dejaba en manos de las asociaciones y vecinos.

La moderadora era un Vocal del equipo de Gobierno y el video no era nuevo. Tenía al menos 4 años. Aquí se lo dejo. La cartela inicial ya da una pista: CMI Producciones.

En definitiva, lo “nuevo” en este homenaje era poner un video viejo, de la Productora de PODEMOS que, más allá de la condena y el reconocimiento a quienes murieron defendiendo la libertad y la democracia, usaba la muerte de Mariluz para  ahondar en un revisionismo radical  y en un ajuste de cuentas sectario.

Posteriormente vino el coloquio en el que participa la propia Concejala y un “representante de una asociación relacionada con la memoria histórica.” La familia de MariLuz no habló. Y de MariLuz los intervinientes hablaron poco. Vecinos, asociaciones y representantes de todas las fuerzas políticas asistimos a un indecente mitin hasta el punto de tener que oír que aquellos días del 77 no difieren mucho de la España actual. (No me levanté en ese momento por respeto a la memoria de MariLuz y a su familia, algunos de los cuales conozco).

¿Qué tiene que ver la muerte de una joven en una época pre-democrática con el tipo efectivo de impuesto que paga hoy una empresa del IBEX? En eso consistió parte del discurso del representante de la memoria selectiva.

Del mismo modo usó ese argumento claramente identificado con el ideario de PODEMOS: que la Transición fue una traición, un pasteleo, un farsa.  Poco menos vino a decir que las gentes de izquierdas, aquellas que sí hacían oposición efectiva a la dictadura, que esas gentes del Partido Comunista que se dejaron la piel en la Transición y,  junto al resto, contribuyeron a una Transición ejemplar y al nacimiento de nuestra democracia, que toda esa gente se vendió por un plato de lentejas. ¡Qué fácil es insultar y revisar desde la comodidad del año 2016 en un centro cultural junto al Campo de Golf de la Hinojosa!

39 años después de su muerte, 7 años después del reconocimiento oficial del Distrito, 7 años en los que la concordia, el reconocimiento, el respeto y la memoria han impregnado estos actos, asistí al miserable uso de quienes pretenden no solo reescribir la historia, sino ajustar cuentas no se sabe con quién. Asistí a la displicencia, las miradas y el rencor de algunos de los presentes por la asistencia de quienes con aciertos y errores han trabajado durante estos 20 años (muchos sin cobrar un €) por Barajas y sus barrios, por la asistencia de quienes dieron forma a ese reconocimiento y cuyo compromiso con la democracia y con la figura de MariLuz ha sido intachable todos estos años. Son precisamente esos discursos, de representantes públicos y personajes sectarios que los acompañan, lo que hace pervivir el rencor, el odio y la división, elementos que cada día forman más parte de su proyecto político.

Acto 2. Tras el mitin fuimos a los Jardines de MariLuz Nájera donde un grupo de vecinos, que no “los vecinos” organizaba el homenaje que consistía en recitar unos poemas y dejar junto al monolito unas flores “moradas”. Tampoco tomó la palabra nadie de la familia.
Ese acto fue el ejemplo de las consecuencias que se buscan con ese torticero uso del dolor. Una  chica muy joven, quizá de entorno a 25 años no lo sé, recitó 2 poemas, obviamente no elegidos al azar.

Empezó con uno de Benedetti, “Reconciliaciones”. Os dejo algún extracto.

Puedo reconciliarme
con la luna tediosa y congelada
pero nunca podré reconciliarme
con los buhoneros de la muerte
[…]
nunca podré reconciliarme
con los depredadores de mi gente
el aguinaldo de los delatores
la desmemoria de los fusileros.

Y siguió con uno de Neruda con un título que lo decía todo: “Los enemigos”
[…]

Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.

No quiero que me den la mano  empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores, tampoco en su casa tranquilos,
los quiero ver aquí juzgados en esta plaza, en este sitio.

Quiero castigo.

Se me heló la sangre. Yo nací en 1976 y esa joven, probablemente no había nacido cuando yo entré en el Instituto de la Alameda. Pese a su rostro angelical y su agradable tono de voz, no podía dejar de pensar en qué ha podido vivir esa chica, que le han contado, de qué odios y rencores se rodea para que en pleno 2016 recite unos versos con una mentalidad revanchista y pre-democrática. Dirán que es poesía, pero la poesía dice mucho y unos versos no se eligen al azar. Si me la encontrara de nuevo me gustaría preguntarle: ¿a quién quiere castigar? ¿a aquellos que lucharon por la democracia que hoy disfruta? ¿a los hijos o nietos de algún dirigente ya fallecido? ¿Qué mano no quiere estrechar? ¿la de socialistas honestos que contribuyeron a crear este estado de bienestar? ¿la de familiares de dirigentes populares que dieron su vida por la libertad que ella goza para decir esos versos? ¿la mía por tener unas ideas políticas distintas a las suyas?

Este sectarismo, odio y división en un pequeño distrito de Madrid ¿pasa en todo Madrid? ¿Pasa en otros sitios? ¿Es esto lo que nos ofrecen los que dicen ser “pueblo”, los que dicen ser “gente”? ¿Los de la sonrisa y la alegría?

Lo vivido ayer por la mañana ha terminado de agitarme en estos días de tanta incertidumbre. Los partidos que han tenido responsabilidades de Gobierno en estos casi 40 años de democracia han cometido errores y los han pagado, lo están pagando. Lo pagan en las urnas, lo pagan en la crónica social, lo pagan quienes ponen la cara y tienen que aguantar la crítica, cuando no el insulto o la agresión. Pero esa suma de errores no echa por tierra el gran trabajo de una inmensa mayoría de políticos honrados y comprometidos con la democracia, y desde luego ninguno de esos errores resta un ápice de legitimidad a las sucesivas Cortes Generales que se han constituido. Allí, ahí dentro, siempre ha estado la representación de la soberanía, allí siempre ha estado representado el pueblo, la gente.

Por todo ello me niego a quedarme impasible. Me resisto a que un proyecto sectario, radical y populista, no sólo ponga en riesgo la recuperación económica y el bienestar social de mi país, sino que logre inyectar el virus del rencor y el odio en mi gente, en mi generación y en las que me sucedan. Es indignante que quien fomenta estos sentimientos y  división para apuntalar su visión sectaria de nuestra democracia, no sea precísamente una generación de políticos cuya experiencia en dictadura  sea la vivencia personal pasada en España, sino el asesoramiento y el compadreo con otras actuales.  

No podemos rehuir ningún debate, ni permitir que reescriban la historia común. No es gracias a ellos que tenemos una democracia consolidada, sino a pesar de gente como ellos, que buscan más lo que nos divide que lo que nos une. Hay muchas cosas que me separan de mis adversarios políticos, pero nunca he pretendido su aniquilación. Siempre he pensado que por encima de grandes e insalvables diferencias ideológicas hay un tronco común que nos une: la unidad de España, la unidad de los demócratas, la libertad o la igualdad. Por eso quienes somos demócratas, quienes discrepando respetamos al adversario debemos estar unidos, debemos aprender de los errores y ser capaces juntos de seguir construyendo y reformando nuestro país, un país con sus luces y sombras, con su historia, con sus momentos épicos y sus desastres, pero en definitiva, seguir construyendo un país del que, como ahora, yo me sienta orgulloso de pertenecer: España



P.D.Puestos a elegir, me quedo con este video, este sí hecho por una "asociación real" del Distrito en recuerdo al día en el que se inauguraron Jardines y placa. Todos juntos, asociaciones, vecinos y formaciones políticas, el barrio unido en torno a un símbolo MariLuz y una idea compartida: democracia y libertad

P.D.2 Se que no hace falta, porque ellos saben que quienes forman parte del Partido Popular de Barajas con su Presidente Tomás al frente, hemos estado a su lado estos años, pero nuevamente mi respeto a toda la familia de MariLuz. Hay miradas y gestos que se explican por sí mismos. Y sinduda su dignidad y respeto está muy por encima de quienes se dan golpes en el pecho y reparten carnets de demócratas. Ojalá el próximo año ésten a la altura que la figura de MariLuz merece.

P.D.3. De la mañana de ayer me queda eso sí un entrañable recuerdo. Mi reencuentro con Teresa mi profesora de EGB del Colegio Guadalajara, a escasos metros de los Jardines. Marta, compañera mía de clase y sobrina de MariLuz, me avisó de su presencia. Doña Teresa me recordó algunas de mis picias (me asombra la capacidad de recuerdo con sólo decirle el nombre) y la contesté de Usted no sólo por respeto sino porque 30 años después, súbitamente, se me acumularon los recuerdos y por encima de todos uno: ¡lo que me imponía Doña Teresa!. Su respuesta me sigue martilleando en la cabeza. Fue algo así como: “Alfonso, no pienso tratarte de Usted aunque seas diputado. Has sido alumno mío y ahora como representante político te debes a nosotros”. Como una madre regañando y aleccionando y con toda la razón. Fue la penúltima lección de Doña Teresa, un reconfortante ejercicio de “memoria histórica infantil” y un mandato claro para agitar mi conciencia.

viernes, 12 de junio de 2015

X Legislatura Asamblea de Madrid: un nuevo tiempo

Escribo estas líneas cuando todavía no sabemos quién gobernará en la Comunidad de Madrid. Pero el pasado 9 de junio se inició la X Legislatura en la Asamblea de Madrid y también se inició un nuevo tiempo político en el que seguramente muchas cosas cambiarán.

Lo primero y más evidente es que aún siendo una vez más el Partido Popular la formación política que más apoyos ha recibido, será una Legislatura sin mayorías absolutas en la cámara y por tanto en la Mesa. Nadie tendrá capacidad de veto o de imposición, serán tiempos de diálogo, de buscar acuerdos y puntos de entendimiento y esto por tanto, en un sistema parlamentario, le da un valor mayor a la cámara que cuando el grupo que sostiene al gobierno tiene mayoría absoluta. Es lo que han querido los ciudadanos y posiblemente sea algo bueno.

Estamos ante un tiempo nuevo en la política local, autonómica y nacional. La crisis económica y social también ha afectado a la política y quienes aspiramos a seguir representado a la gente y que nuestros vecinos se sigan identificando con nosotros, debemos adaptarnos y cambiar de la mano de la sociedad.  Pero lo que no podemos permitirnos es que esa crisis, también afecte a valores propios de un sistema político democrático, sólo por el hecho de que algunos (muy activos pero que siguen siendo minoría) pretendan convertir la sede de los madrileños en un circo para sus intereses partidistas o en modelos copiados de regímenes de dudosa calidad democrática.

Durante esta sesión constitutiva de la Asamblea, los Diputados electos de PODEMOS nos deleitaron con una recurrente salida de tono a la hora de jurar/prometer la condición de diputado. Se nos pide, a todos, que respondamos con un SI juro/prometo. Nada más. Pero ellos quisieron dar la nota apostillando una frasecita de marras cargada de poesía pero vacía de sentido. No seré yo quien me aferre al Reglamento de la Cámara. De hecho la pluralidad de esta Asamblea y la ausencia de mayorías claras provocará seguramente un cambio en el Reglamento, un cambio que sin duda ahondará en la agilidad a los debates, en poner el foco en esta cámara, o en hacerla más transparente y más cercana a los ciudadanos. Yo estoy totalmente a favor de eso. Pero los nuevos tiempos y convertir la Asamblea en el centro de la acción política de Madrid no tiene nada que ver con convertirla en una corrala, en una Comuna o en un combate de lucha callejera.

Quienes tenemos el inmenso honor y privilegio de ser miembros de la Asamblea de Madrid y representantes de los madrileños tenemos la gran responsabilidad de que esta cámara y quienes la componen, todos, sea respetada y respetable. Sera nuestro trabajo en estos 4 años lo que lo determine. Pero al margen de las diferencias políticas e ideológicas que las hay y las habrá, al margen de los agrios debates y polémicas que como siempre habrá en un parlamento vivo, tenemos la responsabilidad de guardar el respeto institucional, la educación y la convivencia si de verdad lo que nos interesa es el bien común de los madrileños.

Tenemos que respetar las normas en tanto en cuanto no se cambien, tenemos que reconocer la legitimidad de nuestro adversario porque están ahí porque los ciudadanos lo han decidido y tenemos que respetar sus opiniones con la misma determinación con la que, democráticamente, luchemos para que aquellas cuestiones que sean perjudiciales para la gente nunca se lleven a cabo.

Personalmente estas son las premisas con las que inicio mi segunda experiencia como diputado. Con humildad ante el reto y con respeto hacia los representantes de las otras 3 formaciones políticas, incluida PODEMOS. Quiero pensar que es y será recíproco. Lo que pueden estar seguros es que mi respeto lo mantendré en tanto en cuanto ellos respeten el lugar y la tarea en la que les han situado los madrileños. Creo en la política y en su capacidad transformadora, creo en nuestro sistema político con todos sus defectos que seguramente haya que cambiar, pero también creo en el respeto al Estado de Derecho y a las reglas democráticas, las vigentes y las que vengan. Por eso como demócrata quienes no respeten esas premisas y principios básicos, no me tendrán callado, como seguramente les gustaría ante su agitación. Me tendrán enfrente.

P.D. Mi compañero de escaño, ex Presidente de la Asamblea, escritor y poeta, Juan Van- Halen escribía estos días una Tercera en ABC que relata perfectamente el momento que estamos viviendo. “El ingenio de antaño es grosería hogaño”, dice Juan, y continúa “Ahora comúnmente en las descalificaciones se ha perdido la finura, y muchas ofensas verbales o escritas comportan zafiedad”. Termina diciendo “Algunos creen, y en ello se afanan, que la cacareada regeneración de la política se apuntala en la bajeza y en la siembra del odio desde el rescate de un lenguaje guerracivilista y maniqueo, y no en la lógica confrontación ideológica desde el respeto y la mesura. Quienes así obran no tienen ideas defendibles, o no saben enfrentarse a sus adversarios con argumentos, o algo peor: entienden la política y no menos la democracia como un disfraz oportunista de su autoritarismo”.

Pero mejor que párrafos sueltos os invito a leerlo. DEL INGENIO A LA ZAFIEDAD.

miércoles, 20 de mayo de 2015

24M: Carta abierta a quienes votaron al PP en 2011

Estimado votante:

Esta mañana he sentido la rabiosa necesidad de actualizar mi blog algo abandono en este año tan apasionante. Y lo hago para hablar de las elecciones. Pero no sólo eso. Lo hago sobre todo para defender el derecho a que cualquier ciudadano, vote la opción que vote, no tenga que recibir reproches morales, ni ser etiquetado de más o menos demócrata.  Y lo hago también para compartir con Usted lo que está en juego el 24 de mayo. Me explico.


Seguramente no le hemos hecho todo bien, seguramente hemos hecho cosas mal, posiblemente a veces no hemos estado tan cerca de la gente como creíamos estar, también es obvio que la corrupción de determinadas personas de mi partido (hoy ya fuera de él) nos ha hecho perder apoyos y que la respuesta que se ha dado desde el Partido a veces no ha sido entendida o no ha parecido todo lo contundente que debiera ser. Todo eso es cierto, todo eso es posible. 

Y no es menos cierto, yo al menos lo creo, que en los años más difíciles de nuestra historia democrática, los gobernantes del PP en ayuntamientos, comunidades y en el Gobierno de España han tomado medidas muy complicadas para seguir manteniendo nuestro sistema de bienestar, crear empleo y recuperar nuestra economía. Es un hecho, con los matices y los “peros” que queramos ponerle, que hace 3,4 años nos íbamos a la quiebra y estábamos al borde del rescate total con las consecuencias que eso hubiera supuesto; es una evidencia que, aún insuficiente, ya se crea empleo cuando antes se destruían miles de puestos de trabajo cada día, y  es un dato objetivo que de la recesión hemos pasado a crecer. Por eso quiero reconocer el trabajo de los miles de concejales del PP, de sus diputados y gobiernos locales y autonómicos,  y por supuesto del Gobierno presidido por Mariano Rajoy. Pero sobre todo ahí está el esfuerzo colectivo de una sociedad, de unos ciudadanos que habéis estado  haciendo esfuerzos constantes y que sois los verdaderos protagonistas de esta recuperación que está en marcha.


Y en este contexto, madrileños y resto de españoles, deberemos elegir a nuestros representantes en todos los ayuntamientos de España y mayoría de Comunidades Autónomas. Las encuestas dicen que una mayoría de quienes confiaron en nosotros volveréis a  hacerlo. Pero también dicen que una parte  no lo hará y otra se lo está pensando. 

Entiendo y respeto esas dudasPor eso yo no voy a pedirle el voto. Pero si le voy a pedir, desde la máxima humildad, que se tome un segundo para 2 reflexiones.

En primer lugar que observe por un momento cómo, en este contexto, hemos empezado a ver, en mítines, en tertulias de televisión y radio y en periódicos escritos y digitales, a guardianes de la República, a defensores de las Revoluciones Bolivirianas, a adalides de la izquierda radical y a columnistas y altavoces de Frentes Populares, no solo ejercer su legítima crítica a gobernantes que no piensan como ellos, sino permitirse el lujo sectario de dar carnets de buenos y malos demócratas en función de qué opción cojas el domingo. Esto es algo fundamental que nos diferencia de ellos.

Nosotros,con mayor o menor acierto, podremos ser los mayores críticos con opciones de izquierdas, denunciar los riesgos de coaliciones manejadas por PODEMOS (aunque les pongan la cara de una adorable y respetable señora) o cuestionar la capacidad de quienes basan en la novedad y la inexperiencia su proyecto político. Pero siempre respetaremos a quienes decidan votarlos, por muy equivocados que creamos  estén. Porque por encima de cualquier diferencia, está nuestro compromiso con la democracia, el respeto a las ideas del otro y la defensa del voto en libertad y en democracia.

Pero en cambio,  este sector de la izquierda os insulta y os desprecia, pero no os equivoquéis. No es porque podáis votar al PP ahora, sino porque ya lo habéis hecho en otras ocasiones. Nunca han entendido cómo sus gritos y agitaciones eran menores que las muestras de confianza que nos habéis dado. Y no es que no lo entendieran, es que no lo respetaban. Son los que nos equiparan con Bildu para limitar sus pactos, los que muestran un odio inusitado hacia Aznar, los que no reconocen ni un solo mérito al Gobierno de Rajoy, los que les gustaría que  el PP  no fuera el PP, sino unos palmeros de los modelos políticos que ellos defiende, los que justifican el acoso a los políticos, a las sedes de un partido a instituciones democráticas como el Congreso o el Parlament de Catalunya. Pero lo que es más grave, es que son los mismos que consideran que millones de votantes y cientos de miles de afiliados sois incultos, de peor calaña y sin ningún tipo de sentimiento ni conciencia crítica, sólo porque no pensáis como ellos. Lo dicen muy claro: podéis votar, pero nunca al PP, porque si votáis al PP no seréis buenos ciudadanos. 

Y es evidente que, si final y legítimamente no renováis vuestra confianza en nosotros, el domingo ellos serían los más felices, ellos serían los que celebrarían que el PP perdiera. Y es lógico pensar que si el PP no gobierna en tu ayuntamiento o Comunidad lo harán ellos, los suyos, los “buenos”  con las consecuencias que ello conlleva. De esta forma con tu no voto al PP, seguramente pienses que nos está castigando  por algo o dándonos un toque de atención que respetaríamos y asumiríamos, pero al mismo tiempo estarás premiando a quienes desprecian a los votantes y militantes de un partido que ha sacado a España dos veces de la crisis y ha trabajado (y puesto muertos) para que la libertad –de la que ellos también gozan- sea una realidad en España.

Pero como ciudadano quizá a Ud eso le de igual, es más, entendería que le diera igual porque Ud no entras en esas cuestiones, porque a Ud. le preocupa el futuro y los problemas reales que afrontas cada día. Por eso le dejo una segunda reflexión

Habrá quien quiera interpretar estas elecciones como de apoyo o castigo al PP, de refrendo de las políticas del Gobierno de España, de una Comunidad o  Ayuntamiento o interpretarlas como cambio de ciclo. Todo eso está muy bien.  Pero cuando el domingo acuda a las urnas, de ese voto dependen muchas cosas, cosas más importanets creo yo.

En Madrid  por ejemplo (como en otras CCAA y ciudades) está en juego que la escuela concertada siga como hasta ahora, pues  si no gobierna el PP, el resto de formaciones ya han dicho que lo modificarán, reducirán o eliminarán. Se vota también que pueda seguir llevando a sus hijos al colegio público que usted decida, que tenga libertad para elegir hospital, médico o especialista, que se baje el IBI y otras tasas municipales o impuestos autonómicos que algunos anuncian van a subir.  Está incluso en juego que vuelva el impuesto de sucesiones y donaciones y Ud tenga que pagar por una herencia incluso más que el valor de lo que hereda. Le pondré un ejemplo, en Andalucía el último año, 5.000 ciudadanos renunciaron a la herencia que les correspondía porque no podían hacer frente a los impuestos que debían pagar. Hay quien está a favor, pero nosotros creemos que pagar por una casa de nuestros padres o abuelos por la que ellos ya han pagado es injusto y confiscatorio. Y por supuesto, está en juego que sigamos creando las condiciones necesarias para abrir más empresas, apoyar a los emprendedores y crear puestos de trabajo que es la prioridad número 1.

El próximo 24 de mayo, todos  los ciudadanos, también aquellos que hace 4 años confiaron en el PP, tienen en su mano el máximo poder en democracia, el poder del voto libre. Un derecho y una responsabilidad que sirve para consolidar o revocar gobiernos, pero que sobre todo sirve para confirmar qué modelo de sociedad estamos construyendo, y qué queremos para nuestros hijos, familias y amigos. En definitiva, cuando acuda a votar el próximo 24 de mayo ¿qué es más importante? ¿Premiar o castigar a uno u otro partido?, ¿o su futuro y la seguridad y estabilidad de las personas que más le importan? Despues de años de recesión, crisis, sacrificios y esfuerzos, creo que eso es lo que está en juego ¿no cree?

Me despido. 

Muchas gracias por haber leído este extenso artículo. Y haga lo que haga el domingo, tiene mi más sincero respeto. Sólo le pido una cosa más: Piense lo que piense sobre esta reflexión que comparto con usted, vote, vote a quien quiera, pero vote. Y si finalmente opta por renovarnos su confianza, esté seguro que puede hacerlo con la cabeza alta y con orgullo, porque este Partido y el proyecto político que representamos no es nada sin sus votantes y militantes y, con nuestras luces y sombras, aciertos y errores, estamos comprometidos a devolver esa confianza con más esfuerzo, más trabajo y más transparencia que nunca, y estamos seguros que estaremos a la altura que usted y el resto de ciudadanos merece.


Gracias

Alfonso Serrano Sánchez-Capuchino
Diputado del GPP en la Asamblea de Madrid y candidato nº36 en la lista del PP a la Asamblea de Madrid

jueves, 27 de noviembre de 2014

Escaños Vacíos

Matías Prats trabaja 40 minutos al día, 5 días a la semana, es decir, tiene una jornada de poco más de 3 horas semanales. Pepa Bueno trabaja algo más, 4 horas diarias de 6 a 10 de la mañana, no está mal la jornada. Pablo Motos presenta El Hormiguero en torno a una hora diaria 4 días por semana; en un cálculo rápido sería 7 días al año. Carlos Herrera, con sus “fósforos” echa algunas horas más que Pepa Bueno, digamos 6 horas diarias. No está mal, se acerca a las 8 del común de los trabajadores. ¿Y el Gran Wyoming? Del estilo de Pablo Motos. Por una importante cantidad de dinero, trabaja unas 5 horas a la semana. ¿Y si hablamos de alguno de sus colaboradores? Pues calculo que en algún caso, no llega a 10 minutos diarios. ¿Y Francino o Julia Otero que no tiene que madrugar? ¿Qué trabajan? ¿De 16h a 20h? ¿Y qué me dicen de Isabel Gemio? ¿Que trabaja 2 días a la semana de 8 a 12? ¿Y Ferreras? Debe estar bien eso de entrar a trabajar a las 12:30 y tras hora y medio de programa AL ROJO VIVO para casa.

¿Cómo llego a semejante conclusión? Es un proceso simplón y deductivo que consiste en asumir como trabajo sólo las horas que los veo o los escucho.
Pero lo importante es: ¿Es cierto lo que estoy diciendo? Pues NO, es absolutamente falso.

Me consta que quienes dirigen un programa en directo desde las 6am, están mucho antes en su puesto y desde luego no se van según acaban. Por no hablar de las dificultades de conciliación cuando uno debe acostarse cuando todavía su familia ni ha cenado.

Y qué decir de los presentadores de El Hormiguero o El Intermedio. Es absurdo pensar que detrás de esos guiones y secciones no hay horas de trabajo que los televidentes no vemos. Como es absurdo pensar que preparar un telediario o un programa de actualidad vespertino no tiene un trabajo de análisis, contraste y preparación en el que también participa quien lo presenta y dirige.

Como imagina querido lector, esto viene a cuento de la manipulación -una vez más- de una foto en la que se ve (esta vez) el hemiciclo del Senado sustancialmente vacío mientras un orador habla (foto arriba). No es la primera vez. No es la primera vez que un medio o un periodista hacen una foto similar, (y no me olvido de aquella ocasión que con idéntica intención hizo lo propio Toni Cantó). 

Vaya de antemano una premisa que reconozco. Mucha de la crítica que recibimos quienes nos dedicamos a la política no sólo es justa y merecida sino que nos la hemos ganado a pulso. Y desde luego, a día de hoy, puedo entender que hay motivos y casos justificados que dan pie a críticas por parte de medios, periodistas y ciudadanos. Y es cierto que en muchos momentos, cuando se tratan temas sectoriales están principalmente los representantes que “llevan esos temas” y es cierto que cuando hay Pleno en una Cámara no hay Comisiones. 

Pero no es menos cierto que durante largas sesiones parlamentarias, los diputados y senadores aprovechan para hacer trabajo en despacho, tener reuniones de trabajo, recibir ciudadanos, colectivos etc. Y no es menos cierto que cuando las luces del Plenario están apagadas, los representantes públicos siguen haciendo un trabajo que muchas veces no recogen los medios

Por eso no me parece justo que una foto, en un determinado momento (sea un debate medioambiental o sobre desahucios), sirva para juzgar el trabajo y el compromiso de los representantes públicos.

Pero lo que realmente me indigna es que, de la misma manera que aquellos que ostentamos un cargo de representación sabemos que el trabajo de las caras más visibles en los medios de comunicación, va más allá de lo que aparecen en nuestras TV o escuchamos en nuestras radios, los cronistas parlamentarios saben igualmente cual es la realidad del día a día en una Cámara. La diferencia es que mientras nosotros reconocemos su trabajo y no hacemos demagogia (como en el inicio de este post), algunos de ellos no sólo no reconocen el nuestro, sino que manipulan interesadamente la realidad con no se qué fines.

En fin, como he dicho, seguro habrá motivos de sobra para criticar a los políticos, a los partidos, a las instituciones. Pero torcer la realidad, y hacer demagogia a costa de una foto malintencionada, no contribuye a mejorar nuestra democracia ni creo que ese sea el objetivo de quienes las difunden. Allá cada uno con sus intenciones. Es evidente que han conseguido unos cuantos RT y han ocupado unos minutos en alguna de esas tertulias sesudas del espectro radioeléctrico. Enhorabuena.


PD. En la noche del 26 al 27 de noviembre, el senador socialista por Burgos @Ander_Gil tuiteó la siguiente foto a las 0:54h. Se estaban votando algo tan nimio y poco importante como los Presupuestos del Estado. Tuvo a bien hacer esta foto, ya que no había ningún fotógrafo que recogiera dicho momento. Qué lástima ¿no?

martes, 30 de septiembre de 2014

La Policía es la misma siempre



Una calle de Madrid. Martes por la mañana. Un coche para  en  un semáforo y los peatones comienzan a cruzar el paso de cebra mientras Springsteen lo  acompaña como cada mañana. Señores con corbata, una mujer con su maletín, una pareja de ancianos y… un padre llevando de la mano a su hija (al colegio). Pasan frente al coche, y el padre saluda al coche de al lado. Lo saluda efusivamente y le hace el gesto del pulgar para arriba. La curiosidad hace girar la cabeza del conductor. Y a quienes ve respondiendo al saludo y agradeciendo el gesto es a dos policías nacionales en su coche.

No me lo han contado, no es una historia, pues era yo el conductor.

Al verlo he recordado que había leído en varias crónicas de esta semana cómo ciudadanos felicitaban a cualquier policía que se encontraban, por la Operación Candy y por haber detenido al pederasta que tenía atemorizado no sólo un barrio, un distrito  o una ciudad, sino a toda una sociedad en vilo. (*)

Hay motivos de sobra para estar orgullosos de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nuestra reciente historia democrática está plagada de ejemplos en los que Policía y Guardia Civil han cumplido la misión que el art. 104.1 de la CE les encomienda “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana”
.
Siempre habrá una minoría (con altavoces a veces pequeños, otras más gritones) que pondrá en duda su compromiso con las libertades y su defensa del Estado de Derecho. No hablo de la crítica legítima a hechos puntales, hablo del cuestionamiento de esas FyCSE, de las acusaciones de “opresión”, “estado policial” , de “policía al servicio del Gobierno”. Acusaciones habituales de gran parte de la extrema izquierda pero que se acentúan cuando quien gobierna no es un partido más o menos de izquierdas.

Esa mañana al ver el gesto me emocioné y recordé que, son estos policías los  mismos que tanto han hecho (dejándose la vida literalmente)  por la lucha contra el terrorismo, los mismos  que luchan contra el narcotráfico, contra la delincuencia organizada o contra la trata de mujeres. Son los mismos. Son los mismos que patrullan por la noche mientras nosotros dormimos. Son los mismos que protegen nuestras instituciones cuando alguien pretende rodearlas u okuparlas. Son los mismos que se infiltran en mafias, que guardan la espalda de nuestros representantes que así lo requiere la ley. Los mismo que nos multan o nos hacen dar un rodeo incómodo para no pasar cerca de una operación en marcha. Me emocioné como digo, y recordé lo que relataba brillantemente el periodista @manumarlasca en un artículo:

[…] la mayor parte de ese equipo estaba formado por subinspectores, oficiales y policías, componentes de la escala básica, la 'tropa' de la Policía Nacional, a la que pocas veces damos el verdadero valor que tienen.[…] A Antonio Ortiz se le acabó la suerte, porque el gimnasio al que acudió estaba vigilado por un policía del Grupo de Atracos de la Brigada, uno de esos agentes movilizados ante la importancia de la investigación, que acababa su jornada en su destino y se ponía a las órdenes de los encargados de la operación Candy.

Sí señores. Son los mismos. Los mismos que vigilan sin que te des cuenta en la entrada de un colegio, en la calle Preciados o en una manifestación.

¡Ojalá siempre tuvieran el mismo reconocimiento!. Obviamente nos toca más de cerca (sobre todo a quienes somos padres) cuando el peligro tiene alma de alimaña y la presa son nuestros niños. Pero reconozco que me gustaría que el sectarismo político de algunos no contribuyera cada 2 por 3 a tratar de desprestigiar una de las instituciones que más valoramos los ciudadanos.

Ellos velan por lo más sagrado, nuestras libertades y la vigencia del Estado de Derecho. Sin esa garantía, la democracia es sólo una palabra con la que rellenar discursos demagógicos. Por eso, pido humildemente, que nos acordemos de todo, que son los buenos (sí tan simplista y tan cierto como eso), que cuando aguantamos un atasco por un control, cuando intentan que las legítimas expresiones ciudadanas se desarrollen por cauces normales y legales, cuando nos multan, en definitiva, cuando su autoridad al servicio de la ley nos impida llevar al extremo nuestro “libre albedrío”, pensemos que "esos" que tenemos enfrente, son los que, quizá, un día, quizá pueden salvarnos la vida o la de un ser querido, pero todos los días trabajan para que vivamos en una democracia con plena libertad.

(*) La imagen de este post corresponde a la viñeta de «Fe de ratas»  de José María Nieto en ABC  el pasado 25 de septiembre. Una viñeta por la que el autor será condecorado por el Cuerpo de Policía con la Cruz al Mérito de la Policía con Distintivo Blanco.