viernes, 10 de septiembre de 2010

Quemar el Corán y otros símbolos

Desconozco qué pasará finalmente con el fanático reverendo Terry Jones y su intención de quemar públicamente el Corán. Porque es eso, fanatismo, lo que destila la quema de un libro.

Me ha venido a la cabeza el ejemplo más famoso de quema de libros. Fue durante el régimen Nazi en la Alemania de Hitler acaecido en el Bebelplatz en Berlín, el 10 de mayo de 1933. Un intento más de acabar con todo lo que fuera visto como un peligro para el III Raich.


Pero el Corán no es sólo un libro, representa mucho más, ya que es el símbolo sobre el que se ha articulado una religión, una cultura incluso una civilización.

Entiendo los llamamientos a la tranquilidad. Entiendo las gestiones de la Comunidad Internacional. Comparto las palabras de Obama y las acciones que el Gobierno americano ha llevado a cabo. Incluso puedo llegar a entender la indignación en la Comunidad Musulmana.

Lo que no acabo de entender ni comprender es el porqué de tanta movilización para evitar esa quema, cuando a diario se pisotean y maltratan otros símbolos y la respuesta de muchos bienpensante es la libertad de expresión. Sólo encuentro una terrorífica respuesta a este comportamiento de “occidente”: el miedo.

¿Cuántas veces se han quemado banderas americanas en países musulmanes sin motivo aparente?

¿Cuántas veces se ha reído la iniciativa de portar a muñecos ahorcados caracterizados como Presidentes de Gobierno en diferentes manifestaciones? (Y no hablo de países árabes)

¿No hemos sido testigos aquí en España, de cómo se quemaban banderas españolas?

¿No permitimos la mofa, el insulto y el ataque a Casa Reales mientras censuramos viñetas de Mahoma?

La incoherencia llega con la argumentación.

Cuando en un país árabe se ataca a algún símbolo occidental. No nos indignamos, no amenazamos con ataques masivos por quemar una bandera (afortunadamente). No. Nos decimos a nosotros mismos que es culpa nuestra y que debemos hacer un esfuerzo por estrechar lazos, por aunar civilizaciones y comprender al otro.

Pero cuando un loco (uno sólo, sin el apoyo encubierto de un Gobierno o un movimiento) se le ocurre quemar un Corán (porque se siente amenazado, porque está indignado por lo de la mezquita en la Zona cero, en definitiva por lo que sea porque da igual, no hay excusa para quemar un libro), cuando eso ocurre, no vemos al mundo islámico tratando de estrechar lazos, de hacerse más comprensible al resto del mundo, no vemos un esfuerzo pedagógico que intente explicar que Islam y Al-Qaeda no es lo mismo. No. Vemos amenazas, de Gobiernos y de Grupos Terroristas. Vemos como el propio occidente criminaliza a este loco hasta tal punto que pareciera que estarían justificados los hipotéticos ataques recibidos de llegar a quemarse el Corán.

Debería acabar con una conclusión, pero no la tengo. Lo que si tenía era esta reflexión rondándome la cabeza y la quería compartir aquí.


Y lo que quiero, es que ese loco no quema el Corán ¿por miedo? Quizá...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quemar cualquier libro, es detestable. Pero no entiendo tanta tonteria po quemar el cuento del coran. La palabra coran tiene un significado y es el de "La Recitación", pues en españa para recitar ya temos versos muy ermosos y no precisamos defender a los que mataron y traicionaron a los JUdios, Cristianos y Ortodoxos, en el año 632 d.c. su empezo a reunir todo lo que se contaron de unos aotros en Medina y La meca, cosas quizas ciertas otras muchas invenciones de los mismo que las contaban. Lo cierto que el libro en si no le tenemos que dar mas importancia que la de cualquier libro de cuntos para los mas crios. Un saludo muy cordial desde Barcelona

Enrique Carrera dijo...

"Donde se empieza a quemar libros se termina por quemar hombres". No recuerdo quien dijo esta frase, pero nos recuerda que es mejor controlar los fanatismos.

En el mundo árabe no solo no se controlan, sino que se alientan, y así nos va.

Como comprenderás, como ateo, la quema del corán "per se" no me preocupa. Pero los libros son para leerlos, no para quemarlos.

Quizá este pastor debería leer el Corán para darse cuenta de que no es tan distinto a la biblia. Lo distinto entre musulmanes y cristianos, es la actitud ante lo expuesto en el libro sagrado. No hay mucho más.

Un saludo.