La Unión de Actores y Actrices ha
publicado un comunicado o reflexión acerca de la actitud que debiera tener su
colectivo ante la próxima gala de los Goya. Supongo que el año pasado, con 2
meses de Gobierno PP les parecía muy pronto, pero ya con un año cumplido
pretenden llenarse de argumentos para, una vez más, atacar a un Gobierno que,
aunque elegido por la mayoría de españoles, no es el que ellos quisieran.
Creo que tienen todo el derecho a
hacerlo. No existe democracia occidental que se precie en la que actores y actrices
(que son una parte, sólo una parte, de
lo que llamamos “CULTURA”) muestren un compromiso político o social, expresen
su rebeldía ante lo que creen injusticias o el devenir de los acontecimientos.
El problema en España es que ese
compromiso de una parte del a CULTURA, de hecho, de una parte de los actores y actrices, (yo no generalizo) parece tener rachas, rachas que coinciden
con según qué Gobiernos. A mí me parece legítimo que se critique a un Gobierno
y en cambio se apoye a otro porque piensa como tú. Pero entonces ya no es una
cuestión de responsabilidad social, sino que, legítimamente, repito,
legítimamente, haces uso de tu altavoz y de tu notoriedad pública para, en base
a una ideología y unos prejuicios atacar a un Gobierno o callar ante los
dislates de otro. Pero aquí de lo que se trata por lo visto es de que, según ellos, siempre han mantenido una conciencia social y atención hacia lo que les rodeaba.
El texto puede leerse en aquí pero me gustaría hacer algún comentario sobre algunos pasajes:
Dicen: “Desde el sindicato
Unión de Actores y Actrices de Madrid hacemos un llamamiento a la reflexión a
los compañeros del cine que tienen el honor de participar en la celebración de
los premios Goya, ya sea como nominados o como presentadores. Desde el máximo respeto
a la libre decisión de cada uno de hacer o decir lo que le venga en gana,
llamamos a reflexionar sobre la situación que estamos viviendo y la responsabilidad
de cada uno ante la misma”
No, este texto no es de 2009, 2010 o 2011 en plena crisis. Es de
febrero de 2013 como crítica a un Gobierno que, sí, está tomando medidas
difíciles para arreglar “la situación que estábamos viviendo” durante años en
los que este colectivo no parece que se molestara en denunciar. Parece que esa
faceta reivindicativa, más allá de la preocupación por la “situación del cine
español”, quedó aparcada los últimos 7 años.
Añaden: “Muchos pueden pensar que la gente de la
cultura no debería expresar en público sus opiniones acerca de lo que sucede a
su alrededor, que deberían limitarse al ejercicio de su profesión”.
Yo desde luego no lo pienso. De hecho, creo que somos muchos los que, respetando el trabajo de estos
actores (ellos vuelven a hablar de “el mundo de la cultura”), creemos que deberían
expresarse más a menudo. ¿No se dieron cuenta de que nos estaban arruinando el
país? ¿No veían que un Gobierno, con sus errores, estaba hipotecando el futuro
de próximas generaciones? ¿No se dieron cuenta que el fracaso escolar aumentaba y que el paro juvenil se acercaba al 50%? ¿No vieron en los telediarios en 2010 que un padre de Hospitalet se suicidó antes de un desahucio? Yo creo que sí lo veían, lo que tendrán que explicar
es porque, entonces, no se “expresaban” en Galas como la de los Goya.
Y terminan “El próximo
domingo podría ocurrir que habláramos sobre lo que sucede. El próximo domingo
podría ocurrir que dijéramos No a los recortes: Hay alternativas. La pregunta
es: ¿qué supondría mayor rechazo esta vez: volver a decir no o quedarnos
callados?”
Efectivamente, el próximo domingo
tienen todo el derecho de hacer con su altavoz lo que estimen conveniente. Es
su derecho y yo defiendo su ejercicio como el que más. Pueden usar la Gala como
ya hicieron antaño para atacar a un Gobierno que no se corresponde con su
ideología. Y entonces estarán expuestos a la también legítima contestación o
crítica en los mismos sentidos.
No seré yo quien les diga que
hacer. Pero no está de más recordar qué pasó el año pasado. El contexto es
conocido en febrero de 2012: 5,5 millones de personas en el paro, 1,7 millones
de familias con todos sus miembros en paro, un 9% de déficit, un agujero de
16.000 millones de euros en la sanidad española, una deuda de casi 100.000
millones de euros en el exterior y en consecuencia, un modelo de sociedad del bienestar
inviable y con probabilidad de desmoronarse. El PP llevaba sólo 2 meses en el Gobierno.
En ese contexto, un inmenso
actor, una persona que interpreta como nadie y que lleva el nombre de España
por todo el mundo, un hombre que se ha caracterizado por esa beligerancia según cuando y según a quien, subió, en ese contexto de crisis y de sufrimiento de millones de personas, a recoger su merecido Goya (el
quinto) por “Biutiful” . Y en ese contexto de drama nacional, dijo lo siguiente:
De hecho, en ese contexto, otro gran personaje del mundo del cine, gran director y entonces Presidente de la Academia tampoco mostró "sus opiniones acerca de lo que sucedía a su alrededor", sino que se limitó a opinar sobre "el ejercicio de su profesión”. De hecho el contexto que preocupaba a la profesión, no eran los desahucios, ni el paro, ni la crisis, el contexto que les preocupaba era la famosa Ley Sinde.
Yo no quiero que determinados actores y actrices en la próxima Gala de los Goya se limiten a nada. Tienen una oportunidad magnífica para hablar de lo que crean conveniente. Sólo me gustaría que reflexionaran sobre si esas razones que pretenden arrogarse, serían mayores si hubieran sido coherentes en años anteriores.
A mi personalmente no me afectará lo que digan. Me preocupa más que se haga un cine de calidad en España, que las películas ganadores estén en sintonía con el sentir mayoritario en vez de grandes desconocidas, o que no nos gastemos millones de euros en subvenciones para películas que nunca llegan a la cartelera. Temas fundamentales del cine español que ,seguramente, este domingo en el día más importante del cine español, pasaran a segundo plano
Pero esa es mi opinión, otro tendrá otra y cada actor o actriz la suya. Se llama democracia se llama libertad de expresión. Ellos tienen el derecho y el deber de usar esa libertad, y nosotros, el resto de ciudadanos, también.
Es curioso, tan acostumbrados como estamos a que el PSOE y este Gobierno se llenen la boca de libertad de expresión, de progresismo y de defensa de la cultura, sea noticia poner en funcionamiento una práctica franquista como es la censura.
¿Qué tiene de especia la sexta saga que no tuvieran las anteriores? Nada. Reconozco que he visto algunas de ellas. Supongo que no será delito, como al que le divierte el cine gore o lo pasa de miedo con las películas de éste género. Saw6 no es más violenta que las anteriores que sí estuvieron en los cines comerciales, y desde luego ni Saw 4 o 5, estrenadas con la vigente Ley del Cine, son una adaptación de Heidi. Y se estrenaron en España con total normalidad.
El problema es qué entendemos por “apología de la violencia” y quien lo determina (entes caso parece que el ICAA).
No quiero con esto defender películas violentas, ni que deban ser un ejemplo de nada, pero si repasamos la historia tenemos:
Deliverance (Defensa) de John Boorma, Quiero la cabeza de Alfredo García, Perros de Paja de Sam Peckimpah, Schramm, El Rey de la muerte, y Nekromantik 1 y 2 de Jörg Buttgereit, Audition de Takashi Miike, Taxi Driver de Martin Scorsese, Terciopelo Azul y Corazón Salvaje de David Lynch
O algunas más famosas como: La Matanza de Texas de Tobe Hopper, Mad Max de Geroge Miller, Funny Games, Transpotting, La naranja mecánica, todas las d Tarantino, algunas de Robert Rodríguez, la saga de Terminator o Rambo, Mad Max o Hostel 1 y 2.
Todas ellas en la cartelera comercial en su momento. ¿Acaso estas películas no son violentas?, ¿no se promueve una violencia innecesaria?
En fin un debate interesante que nos ofrece una vez más, este Gobierno que se llena la boca hablando de derechos, y criticando el exceso de moralidad y ética, pero que no hace más que restringir y cercenar estos derechos y aplicarnos una dosis de moralina de bien pensantes.
En esta semana que ya ha pasado su ecuador, estamos observando como el importante debate económico de Zapatero y Rajoy es eclipsado por dos noticias que, nada tiene que ver, no guardan relación alguna pero sí tienen algo en común: relaciones de padres e hijos.
El vergonzoso episodio de Pozuelo está siendo objeto de un tenso debate en los medios. Un debate que se ha reactivado al conocer que la sentencia del juez es 3 meses sin “ir de farra”, poca cosa me parece a mí teniendo en cuenta, los disturbios, la quema de mobiliario urbano, las agresiones a policías, el asalto a una comisaría o el robos de una pistola (que dado el nivel etílico de quienes la habrán portado durante las 3 horas que estuvo “perdida”, supongo que habrán dejado huellas). Si un juez les pone de pena esos 3 meses sin juerga, ¿que les queda a los padres? ¿Por qué esa nimia multa? No creo que, como dice algún progre, sea porque son niños bien de Pozuelo, creo sinceramente que la sociedad no alcanza a encontrar el equilibrio entre la protección a los menores y los jóvenes y la necesaria exigencia de responsabilidades por sus actos. Ayer, constituimos la Comisión Nacional de Estudio del Menor en el seno del PP, con profesionales del sector y personas que tanto saben de este tema como Arturo Canalda o Pedro Nuñez Morgades, y todas estas cuestiones salieron a la luz. ¿Endurecer el Código Penal? ¿Más formación?
Yo sinceramente no alcanzo a comprender algunos comportamientos de jóvenes de una generación muy cercana a la mía. Puedo entender que a mis padres, les sorprendan cosas de la juventud actual porque hay 40 años de diferencia. Pero yo me sorprendo a mi mismo de ver actuaciones de veinteañeros que a mí ni se me pasaban por la cabeza. Hace dos noches, frente a la ventana de mi dormitorio, los servicios municipales estaban repintando los pasos de cebra y, tras marcharse, y estando húmeda la pintura, un grupo de chicas se dedico a pisar y a extender las líneas dejando sus huellas por el asfalto. No había provocación, ni policías que les sirvieran de excusa como acto de rebeldía… Era, sencillamente su manera de divertirse.
A menudo me pregunto si no es posible extender los popularizados “servicios a la comunidad de los americanos”. Poner a esas chicas a repintar los pasos de cebra de lunes a viernes a las 12 de la noche, o poner limpiar parques los fines de semana a las 8am a un grupo de chavales que tras su merecido “botellón”, dejan las litronas, los cristales, los calimochos y las bolsas de plástico en bancos y césped.
No se si preocuparse mas por los hijos es interferir en ellos (lo cual no es admisible en el Reino Zetapé), pero está claro que los padres tienen una gran responsabilidad en todas las conductas de sus hijos.
Pero para conductas de madres, la de la madre de Leire Pajín (lo que me ha costado hilar un tema con otros, jajaja) que con el resto de compañeros y apoyados en un trásfuga del PP, van a hacerse con la Alcaldía de Benidorm.
La historia, según el PSOE, es que la Dirección del PSOE les ha dicho que no lo hicieran, ellos han seguido “palante como los de Alicante” y, antes de que supuestamente el PSOE los eche, ellos han anunciado su baja del Partido. El PSOE está indignado… eso parece…
Ahora os cuento otra historia. Las Pajines –madre e hija- querían la moción de censura, porque no huelen poder en Alicante y eso les quema. Para la hija era un papelón, pero para la madre, de Benidorm de toda la vida, era la oportunidad de “tocar pelo”. Porque si realmente, la madre ha contravenido la orden de la hija, es que la hija no pinta ni manda un pimiento. Y si, como yo creo, esto tiene tufillo pajinesco, todo es un paripé que, como ha dicho Rajoy esta mañana se saldará con el perdón en las próximas Elecciones y la incorporación de la mayoría de dichos concejales, nuevamente, a las listas del PSOE. O ¿dejará Pajín hija a Pajín madre en el paro con la que está cayendo?
Hoy nos desayunamos con las crónicas de la visita de nuestro Presidente del Gobierno a Turquía, en viaje promocional de su “Alianza de Civilizaciones”.
Pero había otro motivo para que nuestro Presidente acudiera a Turquía, un motivo completamente alejado del Laicismo Radical que pretende imponer el PSOE; la ceremonia del «Iftar», la cena con la que los musulmanes rompen su ayuno del día en el Ramadán.
Es curiosa la doble vara de medir de Zapatero. Si se trata del Islam son cuestiones culturales, si se trata del catolicismos son cuestiones religiosas a las que ni se acerca.
En España, el PSOE ha abierto el debate de la laicidad del Estado; que si los crucifijos, que si los funerales de Estado no debieran ser por la Iglesia Católica, que si los curas no tienen derecho a manifestarse etc. Pero cuando se trata del Islam ¡ah amigo! ese es un rollo cultural superprogre que va en beneficio de la libertad y la igualdad. Viene el Papa Benedicto XVI a Valencia y no acude, pero si va a una cena religiosa, organizada por un partido político islámico.
Pero si estos hechos son ya de por sí chocantes, más curiosa es esta otra frase del Presidente que dice ser el Jefe del Ejecutivo de un país "que se siente orgulloso de la influencia del Islam en nuestra historia y de su rico legado en nuestra lengua y patrimonio artístico". ¿No querría decir mundo árabe? España está llena de vestigios de la cultura árabe; nuestro propio idioma, técnicas de cultivo, comida o unas obras arquitectónicas que sólo ellas podrían ser las nuevas “7 Maravillas”. La España de hoy no se entiende sin la influencia del mundo árabe desde el año 711, pero mucho menos sin la influencia romana. Lo que es difícil de comprender es porque aplaude las bondades del Islam, y reniega de las raíces cristianas de nuestra historia, tan culturales o más como las árabes.