Mostrando entradas con la etiqueta david cameron. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta david cameron. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de mayo de 2010

Cameron: “Vote for change”


No voy a negar mi predilección por David Cameron en las Elecciones Británicas del próximo jueves. El Partido Conservador es un partido amigo del PP, y ello a pesar de su abandono de la casa común de todos los populares en Europa (PPE) y ese euroescepticismo que en menor o mayor grado comparten todas las fuerzas políticas británicas.

Cameron puede estar a 48 horas de convertirse en el nuevo Primer Ministro si consigue sumar los apoyos necesarios para hacer frente a un sistema electoral que beneficia principalmente a los amigos del PSOE (Labour Party). Un sistema electoral que a mí siempre me ha gustado por la cercanía entre elector y representante –distritos uninominales y el que tiene más votos se lleva cada escaño-, aunque para mejorar la proporcionalidad debería reformarse algunos aspectos como que los distritos tengan un tamaño similar.

En dicho contexto ver la cara de derrota y agotamiento de Gordon Brown (cada día que pasa Zapatero se acerca a esa misma cara) contrasta con el empuje, la frescura y el reformismo que lidera el “Nuevo Conservadurismo” de Cameron. Lo curioso, allí y aquí, es que los mismos que otorgaban cualidades similares a Obama (con un mensaje fresco, con una dialéctica envidiable, con un dominio de la imagen y del discurso completamente nuevo), critiquen a Cameron hablando de su falta de experiencia o la excesiva importancia que se le da a las formas.

Pero la incoherencia ha llegado a tal punto que quienes deben apoyar a Brown (por cercanía ideológica tano política como mediática), y ven cómo poco a poco se hunde en las encuestas, piden el voto y dan cobertura total al Partido Liberal-Demócrata de Clegg (un partido que si está lejos de algo es del socialismo), para así reducir la capacidad de crecimiento de Cameron.

Creo que un Gobierno fuerte, sólido y con la mayoría necesaria es lo que hará que Reino Unido recobre la senda del crecimiento y la prosperidad de la que se ha alejado, tras 13 años el ya “Viejo Laborismo”

lunes, 14 de julio de 2008

“Hoy voy a decir, lo que nadie se atreve a decir”



La frase que da título a este post, está extraída de un reciente discurso de David Cameronante ante la estupefacta audiencia de uno de los barrios más deprimidos de Glasgow a principios de la semana pasada.


No es la primera vez que traigo a este blog, el nombre del que sin duda será próximo Primer Ministro británico.
La otra vez fue por las formas y la fuerza del discurso. Hoy, es por el discurso y eso que no lo he leído entero. Simplemente he conseguido extractos de noticias publicadas en la red.
Os dejo algunas perlas, pero si alguno lo encontáis, no dudeís en postearlo.
"Nosotros, como sociedad, hemos sido demasiado sensibles. Para no herir los sentimientos de los ciudadanos, con objeto de evitar parecer excesivamente críticos, hemos dejado de decir lo que hay que decir. Llevamos décadas en las que se han ido paulatinamente erosionando la responsabilidad, las virtudes sociales, la autodisciplina, el respeto mutuo, las conquistas a largo a cambio de la satisfacción inmediata”.


“Por el contrario, preferimos la neutralidad moral, no entrar en juicios de valor acerca de lo que son comportamientos adecuados o equivocados. Malo. Bueno. Correcto. Impropio. Son palabras que nuestro sistema político y nuestro sector público apenas se atreven a utilizar”.


“De acuerdo, no soy ajeno al estupor que estas palabras producen en la boca de un político. Están en su derecho de preguntar, ¿qué pasa con ustedes? Miren, déjenme que les diga una cosa: somos humanos, cometemos errores y nos achantamos con frecuencia. Nuestras relaciones se rompen, se deshacen nuestros matrimonios. Fallamos como padres y como ciudadanos igual que todos ustedes. Pero si el resultado de todo esto es un silencio cómplice acerca de las cosas que realmente importan, entonces estamos fallando por partida doble. Renunciar al uso de esas palabras –malo, bueno; correcto, impropio- implica una negación de la responsabilidad personal y una caída en el relativismo moral”.


Chapó