lunes, 21 de julio de 2014

Sectarismo en la Complutense (y van…) (*)


En apenas una semana han coincidido dos noticias sobre la Universidad Complutense de Madrid que reflejan claramente el sectarismo y la utilización política que el Rector Carrillo está implementando desde su llegada.

Primero es la voluntad de convertir a Pablo Iglesias (eurodiputado de PODEMOS) en profesor honorífico ya que desde el 1 de julio perdió su condición de profesor titular interino. No sé cuantos profesores interinos en España que hayan perdido tal condición por motivos profesionales, soñarían con una facilidad así. Todos sabemos cuál es el estilo de los dirigentes de PODEMOS que han "usado" la Facultad de CC Políticas de Somosaguas como su cortijo particular sin que Rectorado y Decanato hicieran nada. Yo pasé 3 años en esa Facultad y nadie me lo ha tenido que contar. El hecho es que la confluencia de intereses políticos e ideológicos de ambos parece estar detrás de tan generoso gesto.

Pero esa generosidad con las ideas que representa el nuevo miembro de la "casta de eurodiputados" no parece acompañar la segunda noticia, triste y sectaria noticia, como es la voluntad de cerrar las capillas existentes en la Complu y/o en su caso cobrarles un canon/impuesto revolucionario. Dice el Rector que es su obligación cobrarles por cesión de espacios públicos, y pone precisamente como ejemplo que PODEMOS dio un mitin en una Facultad y les cobraron alquiler de sala. (Al menos ya sabemos que hay un partido al que le permiten dar mítines en la Complu, mientras que otros partidos son permanentemente saboteados sin que las autoridades universitarias hagan nada al respecto).

¿Cobra la Complutense por el uso estrictamente académico de cualquier espacio de la Universidad? ¿Cobra a las asociaciones por el uso de despachos y medios? ¿Porqué un conjunto de jóvenes que comparten una serie de valores no puede tener un espacio gratuito para rezar?, ¿y por qué otros jóvenes con "valores revolucionarios" pueden okupar aulas, hacer de la Sala de la Planta -1 su cuartel general o la famosa "moqueta " hoy salón de actos, su sala particular?

Me dirán que la Iglesia no es parte de la Universidad como sí lo son sus alumnos. Sólo diré dos cosas. La Iglesia como institución no, no es parte, pero la Iglesia es un término en el que nos englobamos quienes pertenecemos a ella (..miembros de una Iglesia...) y por lo tanto los alumnos que quieren ejercer su libertad de credo sí son parte de la Universidad. Más dudas tengo de que los cabecillas de determinadas asociaciones y sindicatos de estudiantiles con edades más cerca de la treintena que de la veintena, puedan ser considerados como tales por el hecho de llevar más años en la facultad que las fotocopiadoras a media asignatura por año. Ellos no tienen ningún problema en exprimir sus derechos estudiantiles, civiles y políticos al máximo, mientras que a otros se les restringe día a día.

¿Acciones como ésta del Rector, le ayudaran a paliar los graves problemas de gestión y deuda que tiene la Complutense? Evidentemente no, pero son un ejemplo claro de las consecuencias de una Universidad Pública orientada por el sectarismo de izquierdas, donde el concepto libertad que debiera impregnar su vida interna, queda reducido a los libros de Historia.


(*) artículo publicado en @madridactual 

jueves, 3 de julio de 2014

PODEMOS sufre el “síndrome de UPyD”


El surgimiento de nuevas formaciones políticas, suele venir acompañado de un intento de aleccionamiento por parte de éstas hacia los “viejos, caducos y anquilosados partidos”, un aleccionamiento no sólo basado en la confrontación de propuestas políticas, sino de modelos organizativos y de cómo entender la política.

Todas ellas tienen algo en común en su primera fase. Su discurso se base en la crítica al “establishment” (hoy lo llaman “casta”). Nada está bien, todo ha sido una traición y los años de mayor prosperidad económica, estabilidad social y paz (con errores también), o no han sido tales o, si lo han sido, en nada tiene que ver los políticos que elegidos por los ciudadanos nos han gobernado estos años. ¿Los artífices de la Transición y los padres de la Constitución? Minucias.

Pero hay otro elemento que une a estas nuevas formaciones, generalmente a las que han resultado más “noticiables” y es su obsesión compulsiva por sentirse perseguidos y atacados. Le pasó a UPyD (de hecho creo que siguen bajo el efecto de ese síndrome, no ha más que ver como desprecian a cualquier medio que no les haga la ola) y le está pasando a PODEMOS.

Se suele decir que, quien decide hacer política debe venir llorado de casa. No hay nada más reconfortante que poder trabajar y –bajo las ideas de cada uno- tratar de buscar y lograr el bien común. Pero esta vocación no está exenta de errores y mucho menos de críticas y sobre todo de una crítica muy visible ante los ciudadanos. Quienes osamos dedicarnos a esto y encima lo hacemos en un partido de los denominados grandes (en mi caso el PP) aguantamos insultos, críticas y ataques de estos refrescantes partidos y sus dirigentes así como de sus tertulianos o conductores de tertulias. Va en el cargo se dice. Incluso pretenden restar legitimidad a Gobiernos o instituciones representativas a favor de un “grito en la calle”, hasta que ellos entran a formar parte de dichas instituciones claro…

En estos días, las vinculaciones evidentes, claras y reconocidas hasta por los principales dirigentes de PODEMOS, con regímenes como el de Cuba o Venezuela o sus simpatías y compadreos con el entorno abertzale cuando no directamente etarra, les sirve de excusa para denunciar acoso, ataques y un supuesto miedo de quienes no forman parte de su movimiento (ya sean adversarios políticos o medios independientes). No, no es miedo, ni ataque ni acoso.  Reciben críticas que es lo que en democracia soportamos (como debe ser repito) el resto de formaciones políticas.

Quizá el victimismo les sirva para aglutinar adeptos, lograr media hora más en una tertulia, o gritar más fuerte desde un escaño. Pero quienes han construido un proyecto sobre la base de la crítica, el ataque y el cuestionamiento del sistema, no pueden pretender ahora que el resto cuestionemos sus ideas, denunciemos sus vinculaciones y analicemos las consecuencias de las políticas que nos proponen (pocas de momento).


Sabemos en qué modelos se miran los dirigentes de PODEMOS, pues el comunismo y el colectivismo tanto en América como en Asia, son ejemplos que admiran y apoyan. En Europa tenemos (afortunadamente) pocas experiencias de ese estilo en los últimos 50 años. A quienes defendemos la libertad como valor fundamental nos viene a la cabeza la “fabulosa experiencia” de la República Democrática de Alemania creada en 1949 tras la IIGM. Hay quien debe creer que era tal el nivel de vida y la envidia que provocaba ese modelo, que hicieron un Muro para evitar que más gente entrara. Pero no, la triste realidad es que ese Muro se construyó para impedir que ninguno de sus ciudadanos pudiera salir. Afortunadamente ese Muro no cayó, lo tiraron. Lo tiraron los propios ciudadanos frente a un régimen que impuso con violencia y mano firme los mismos dogmas que hoy,  26 años después, algunos pretenden recuperar.

Y si se consideran demócratas, deberán aguantar la legítima crítica de quienes no comparten sus ideas y adviertan de las consecuencias de su puesta en práctica.

Bienvenidos al juego de la demcoracia.

lunes, 24 de marzo de 2014

El último servicio a la democracia de Suarez

“El régimen surgido de la Constitución del 78 […] tuvo lugar en contra del pueblo, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad”,  “los derechos y libertades nos han sido robados…”, “…contra el pago de la deuda…”, “los distintos Gobiernos se sitúan fuera de la legalidad…”




Los entrecomillados anteriores aparecen junto a otras lindezas en el manifiesto que justificaba las movilizaciones del pasado 22 de marzo y que terminó con un reguero de heridos, principalmente, del lado de la Policía, una de las instituciones más valoradas de los últimos años.
Pero la casualidad o el destino han hecho que este fin de semana (y los próximos días)  la principal noticia sea la muerte de Adolfo Suárez, el primer Presidente tras la restauración de la democracia y el más importante de sus arquitectos.

Nuestra democracia es mejorable sin duda, pero llevamos un tiempo sufriendo el intento de un sector de la izquierda más radical de poner en duda todo lo logrado, entonces, y a lo largo de estos años. Es curioso, por cierto, que se trata de un sector que tiene como modelo regímenes en los que ni ellos mismos aguantarían un minuto, (salvo que seas adicto a dicho régimen, vivas como un marqués  y sólo vengas a España a soltar tu soflama y te vuelves),  sistemas políticos que no llegan ni al 10% de nuestro sistema de derechos y libertades.

Por eso mismo, cuando algunos con la agitación, el grito y (a veces) la violencia pretenden deslegitimar no sólo al Gobierno actual, sino a todos, a nuestra  democracia y al tremendo esfuerzo y éxito que supuso la Transición política, que ayer falleciera Adolfo Suárez traerá irremediable y afortunadamente a primera plana no sólo su figura, sino su legado y la trascendencia de lo que en aquellos años se logró.

Nada puede ser ajeno a la crítica, y posiblemente esa época también tuviera algunos errores;  unos pensaran que se fue demasiado lejos y otros que se quedaron cortos, pero el hecho es que nunca hemos vivido una época de tanta paz y libertad, bajo el amparo de una Constitución que, a diferencia de las anteriores, no fue hecha de unos contra otros, sino aunando la voluntad de todos. Pero más allá de la crítica razonable, se observa  como digo, el intento de un sector de la izquierda de deslegitimación de todo lo logrado. Yo lo veo desde 2 perspectivas:

Por un lado están los pertenecientes a las generaciones de la época que siguen alimentando el rencor entre ciudadanos, que pretenden reescribirlo todo y que proponen simplemente romper con ese éxito sin garantizar hacia donde quieren llevarnos.

Por otro lado está mi generación y las siguientes que desconocen el valor de la Transición y el esfuerzo que supuso lograr ese éxito colectivo. Quizá en estos años no se ha hecho suficiente, quizá nuestros mayores, logrado el éxito, se han centrado en el día a día, en vez de poner constantemente en valor los acontecimientos que se sucedieron tras la muerte de Franco y la altura de miras de quienes protagonizaron, los debates, las negociaciones y la redacción de nuestra Constitución.

Por todo eso digo que la casauliadad o el destino han determinado esta coincidencia que creo positiva. Porque quienes están tratando de deslegitimar instituciones, gobiernos y el sistema, durante los próximos días no tendrán en frente sólo el silencio de una amplia mayoría o la crítica de quienes no comulgan con esa visión apocalíptica. Estos días tendrán a una mayoría de ciudadanos, recordando que si hoy somos una democracia ejemplar, no es porque nadie nos lo haya regalado. Que se trata de un arduo trabajo que lideraron personas como Suarez y el Rey, y que si hoy pueden alzar sus voces, manifestarse y gritar las mayores de las barbaridades en su legítimo de derecho, es porque esa generación de políticos, supo aparcar las diferencias, aferrarse a lo que les unía y con altura de miras construir un nuevo modelo político no “contra el pueblo” como decía el manifiesto, sino para que el pueblo soberano lo hiciera suyo.

Son estos, días de pedagogía democrática e histórica. Espero que duren y perduren. Su recuerdo y reconocimiento será el mejor ingrediente para nuestra propia convivencia, bienestar  y progreso.


¡Gracias Presidente por tu ejemplo!

martes, 14 de enero de 2014

Crónica de una infamia

En otoño de 2013, el Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid tomó como ariete un retraso en el programa de mamografías preventivas. Nunca he negado, especialmente en temas de salud, la voluntad de cualquier político de querer el mayor bienestar para sus ciudadanos. Y no seré yo quien le niegue al PSM, en aquél momento, su legítimo interés por ese asunto.

Pero eso es una cosa, y otra muy diferente jugar con la salud y las preocupaciones de la gente por fines políticos, otra muy diferente es arrojar sobre un gobierno posibles enfermedades e incluso muertes. Es cierto que el PSOE nos tiene acostumbrado a ello; lo han hecho con los desahucios, con la violencia de género, y otros temas en los que reclaman unidad y apoyo sin fisuras cuando están en el Gobierno y que usan torticeramente cuando están en la oposición.

La escalada de aquél otoño fue vergonzosa. Se acusó al Gobierno de la Comunidad de Madrid de "querer ahorra a costa de la vida la salud de las mujeres madrileñas". Se explicó que se habían realizado 73.300 y que el resto de las mujeres  (unas 30.000) serían llamadas antes de que finalizara este año. Daba igual. Ellos a lo suyo.

Incluso llevaron el tema al Senado donde pidieron responsabilidades penales mientras teníamos que aguantar sus afirmaciones sobre unas pruebas que no se iban a realizar, que el Gobierno mentía y que el PP jugaba con la vida de los madrileños.

Como Diputado, junto al resto de compañeros, tuvimos que aguantar verdaderas barbaridades, incluso  alguna que otra emotiva intervención, de quien decía hablar en nombre de “las madrileñas”. Más allá de la explicación, poco podíamos hacer. Sólo el tiempo diría quién tenía razón, si la inefable diputada que llevó la voz cantante de este tema o el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Y el tiempo llegó.

Con las cifras en la mano ha quedado demostrado que,  no sólo se han citado a todas las mujeres que les correspondía en este año, si no que se han hecho más mamografías que en años anteriores.


Se han realizado un total de 163.954 mamografías preventivas a las madrileñas entre 50 y 69 años. Este dato supone un 8,3% más de mamografías de cribado que en el año 2012, año en el que se realizaron un total de 151.370 mamografías preventivas.

Queda demostrado por tanto que el PSOE y su Secretario General, Tomás Gómez, mintieron cuando afirmaron la Comunidad de Madrid iba a dejar a 30 mil mujeres sin mamografía preventiva en 2013.

Y mintió especialmente la diputada del Partido Socialista, Maru Menéndez, cuando afirmó que se iba a dejar a 30 mil mujeres sin mamografía y lo que es aún más ruin, que192 mujeres madrileñas con cáncer de mama no serían diagnosticadas por culpa deunos supuestos ahorros, con los que “íbamos a recortar la longevidad y la esperanza de vida de los madrileños empezando por las mujeres”.   
   
Sin duda esa Diputada es el más claro exponente del estilo de oposición que impregna Tomás Gómez a su tarea, un estilo del que no le faltan alumnos aventajados en su propio Grupo, enfrascado, más allá de disputas internas, en una deriva radical mientras miran de reojo como IU crece a su costa.

Lo vivido aquellas semanas de otoño fue una infamia, una más del estilo socialista que cree que cualquier agitación institucional o callejera le puede dar votos. Por eso no quieren hablar de la legitimidad de las urnas, por eso no quieren esperar al veredicto ciudadano, creen que la calle es suya, que la razón es de su propiedad y se arrogan una representatividad que nunca los madrileños les han dado.

Están nerviosos, porque su alternativa no cuaja, porque les comen por la izquierda, o porque están más pendientes de hacerle la cama a Rubalcaba. El caso es que electoralmente me alegra que el Partido Socialista de Madrid ni esté ni se le espere. Pero como ciudadano y al mismo tiempo representante de los madrileños, me duele el nivel al que han caído.

¿Cuál será la siguiente?


viernes, 13 de diciembre de 2013

Los diputados de la oposición no quieren trabajar

El espectáculo al que han llegado los 3 grupos de la oposición esta noche en la Asamblea de Madrid sin duda dará que pensar a los ciudadanos.

Hoy era un Pleno largo, como suele ocurrir a veces, aquí, en otras cámaras autonómicas, el Congreso o el Senado, de hecho la previsión era terminar cerca de las 2am. Se sabía hace días, hace muchos días y no es la primera vez que algún grupo de la oposición se quejaba. Pero en esta ocasión han callado hasta que UPYD con su antipolítica y demagogia ha arrastrado a IU y PSOE (quienes tanto reniegan de los magenta) para hacer un plante.

A las 00:00 como aquellos niños pequeños han dicho "me enfado y no respiro" y han decido callarse. Incumpliendo sus obligaciones. Saltándose su responsabilidad. Poniendo excusas. La verdad es que pensaban levantarse y dar la espantá, pero la imagen sería demoledora... para ellos.


Ser diputado es un honor, pero sobre todo una obligación de ejemplaridad. Con millones de parados y de familias pasándolo muy mal, ser diputado en Madrid, es un privilegio no sólo político sino económico que debemos cuidar y hacer respetar. No puedo dejar de pensar en esos hombres y mujeres que salen de sus casas, todavía sin luz, y que llegan cuando sus hijos ya están dormidos. También en los basureros, taxistas, barrenderos con los que nos cruzaremos al salir de la Asamblea esta noche. Ellos seguirán trabajando mientras nosotros nos vamos a casa, como cientos de miles de madrileños que trabajan muchas horas y muchas de ellas entrada la noche. Incluso los periodistas que siguen la actualidad política deben cubrir un desayuno a las 9am y terminar diversas crónicas antes del cierre de la edición.

Pero los señoritos de la oposición, esa izquierda sin rumbo ni norte, esa izquierda que raya lo antisistema, y ese grupo que habla de los "políticos" como si ellos no lo fueran, deben creerse de  una clase superior. No pueden trasnochar. Es indigno dicen. Es ¡antidemocrático! claman. Lo que no tienen es vergüenza. A todos nos gustaría dormir 11 horas, cenar en casa, y echar un rato de sofá y hasta siesta si se puede. Pero parece que el hecho de que un día a la semana, un solo día a la semana, tengamos que hacer un esfuerzo de horas les parece excesivo. Estos señoritos, esta izquierda caviar que se llena la boca hablando de los trabajadores, da a los madrileños el peor de los ejemplos.

Respeto que alguien no esté de acuerdo con los horarios, (los mismos de siempre), como que haya a quien no le guste este Reglamento de la Asamblea (impulsado por el PSOE), pero si quienes representamos a lo madrileños no cumplimos con las normas y con nuestra responsabilidad, ¿cómo podemos pedir algo a los ciudadanos?

Quizá debiera alegrarme por la deriva de una izquierda que va camino de superarse así misma, pero como diputado me preocupa la imagen que damos, me preocupa que miles de ciudadanos que votaron por esas formaciones, vean como estos grupos cejan en su responsabilidad, por cansancio, postureo o radicalismo. Y preocupante es que UPYD haya logrado arrastrarles al show.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Hacia una Dictadura?

¿Se imaginan que aquí en España, un Alcalde, Presidente Autonómico o el Presidente del Gobierno hiciera aprobar con su mayoría una Ley que le diera poderes para pasarse el Parlamento por el arco del triunfo en cualquier tema?
Por respeto a los procesos electorales aunque algunos tengan dudosas garantías, el título de este post es una pregunta en vez de una afirmación. Las connotaciones de una dictadura son tales que sería muy gratuito afirmar que éste o aquél régimen lo es. Hablo de Venezuela y de los acontecimientos de los últimos días. Y no. No me refiero a la ocupación de supermercados por milicias bolivarianas. Sino a la trampa política y jurídica conocida como Ley Habilitante.
Quienes generosamente lean este post desde posturas pro-chavistas seguro que son capaces de justificar, explicar y argumentar la vulneración constante de derechos y libertades en Venezuela y por tanto, éste nuevo episodio. Sin embargo la realidad es mucho más simple de lo que algunos quieren hacernos creer:

En la actualidad, tras las Elecciones de 2010, la Asamblea de Venezuela está compuesta por 165 diputados divididos en 2 grandes coaliciones:

El problema de Maduro para sus planes es que, para poder llevarlos  a cabo necesitaba una mayoría cualificada de 99 diputados, le faltaba 1.

Pero antes de seguir, un poco de memoria. Maduro ha seguido los pasos de quien se le aparece en sueños pues, Chavez fue “habilitado” hasta 4 veces durante sus mandatos. Un proceso que la propia “Constitución” venezolana reserva para casos de urgencia. La primera fue en abril de 1999, meses después de acceder a la Presidencia, y tuvo una vigencia de seis meses. La segunda ocurrió en 2001 y la tecera en 2007, con una duración de 18 meses en los que promulgó un paquete de 26 leyes que afectaron a sectores estratégicos como la economía. La última, en 2010, fue aprobada por un Parlamento en funciones antes de que entrara una nueva composición en la que no tendría esa mayoría cualificada. Es ese Parlamento sin mayoría cualificada el que ha parado los pies a Maduro… hasta hoy.

Necesitaban uno, sólo uno para lograr la mayoría cualificada, y empezó la cacería en 3 sencillos pasos:
  • Paso 1. Al final la pieza ha sido uno de los suyos. Mejor dicho, una. Una mujer, María Aranguren, en sus tiempos pro chavista y que tras su disidencia la han acusado de diversos delitos de corrupción.
  • Paso 2. Seguidamente comenzó el proceso para acabar con la inmunidad, que conllevaría su baja del Parlamento. Eso se logró ayer con el voto de la mayoría chavista.
  • Paso 3. El sistema venezolano establece que, son los suplentes de cada diputado quienes los sustituyen y, ¡oh casualidad!, quien sustituirá a esta mujer será un hombre que ya ha mostrado su intención de apoyar la famosa Ley, aunque no se sabe sin con amenazas de por medio.

Ya está. Ahora queda lo más sencillo, aprobar esa Ley que permitirá hacer y deshacer sine die a Maduro mientras el Parlamento, supuesta sede de la soberanía del pueblo venezolano, será amordazado.

Es la pura realidad, sin matices ni historias. Esa es la realidad de Venezuela que a muchos nos indigna mientras, aquí, quienes se identifican con este régimen, callan cuando no lo justifican.

Vivimos en España una crisis, también política, a la que no soy ajeno. Una crisis que es aprovechada por algunos sectores, dentro y fuera de la política, para dudar de la legitimidad de nuestras instituciones, y para cuestionar la salud y representatividad de nuestra democracia. Sin duda las posiciones más extremas en esta crítica, vienen de sectores claramente identificados con la izquierda más radical, con y sin representación parlamentaria. Una izquierda que tiene como modelo Chavez, que defiende a capa y espada lo que haga Maduro y que trata de convencernos de las bondades de la revolución bolivariana.

Imaginen ahora, como decía al comienzo, que alguno dirigente en España se le ocurriera hacer algo similar, -y no será por urgencias económicas y sociales en los últimos años-. La polémica, por ser suaves, sería tremenda. Yo no soy capaz de imaginarlo porque la razón me dice que en una democracia como la nuestra, esas cosas ni se conciben. De lo que estoy seguro es de que esa izquierda, definiría el hecho con una sola palabra.


Y ahora, generosos lectores, sean ustedes los que respondan al interrogante del título y definan qué está pasando en Venezuela.

martes, 22 de octubre de 2013

Amenazando con la derogación de la LOMCE



Como político, como miembro del PP, pero sobre todo como ciudadano ha sido bastante descorazonador seguir el pre debate, debate y pos debate a la aprobación de la reforma educativa (LOMCE), aunque esa sensación se convierte en un reto político de gran altura para los próximos años. Explicaré porqué.

Descorazonador porque una Ley que el Partido Popular cree buena y necesaria para mejorar la calidad y los resultados de nuestro sistema educativo, nace con la amenaza de los inmovilistas de la izquierda española de la  forma más chusca y macarra.

Un inmovilismo que niega las evidencias que reflejan el modelo actual.  Hemos pasado décadas invirtiendo por alumno lo mismo que Japón y por encima de la media Europea. Pese a esa inversión (en educación no me gusta hablar de gasto) somos de los últimos en comprensión lectora, abandono escolar y paro juvenil. El personal docente consume del presupuesto educativo 10 puntos más que la media europea, y el ratio alumnos/clase es de los más bajos de la UE, hay más niños por aula en los colegios privados que públicos, y tenemos tantas universidades como Alemania con la mitad de población (*1)

Pues bien, esa realidad es la que la LOMCE pretende cambiar. Mejor la educación no es gastar más sino gastar mejor. Y sobre todo reformar un modelo que pese a los denodados esfuerzos no ha respondido en 30 años a las expectativas generadas. Y la otra realidad, le pese a quien le pese, es que en todos estos años el único modelo educativo aplicado en España es el impulsado por el PSOE con más o menos apoyo de sus socios de la izquierda, sobre la base de que la izquierda y sólo la izquierda tienen potestad para hacer y deshacer en materia educativa(*2). La gran mayoría de la sociedad comparte el diagnóstico,  ¿no tenemos derecho a que nuestros hijos disfruten de un sistema educativo que les haga mejores y más preparados que nosotros? ¿no tenemos derecho los ciudadanos a probar otra cosa?

Y sobre esa premisa (y no olvidemos que con un PSOE sin liderazgo y sin proyecto que ve cómo cada día la izquierda más extrema le va comiendo el terreno), determinados grupos políticos se han unido para decir que, si forman parte de un hipotético Gobierno, tardarán menos que Zapatero en derogar la LOMCE; cada uno con sus respectivos intereses pero todos con un doble objetivo que nada se toque para que todo siga igual y, al mismo, tiempo, tratar de desgastar al Gobierno. No les interesa saber las consecuencias de esta reforma, no les interesa esperar a ver si quizá estaban equivocados. No quieren que la gente vea que, quizá, hay una alternativa, basada en el éxito de otros países, y que aquí algunos por prejuicios y sectarismo se niegan a aplicar. Con su #postureoAntiLOMCE nos niegan nuestro derecho a tratar de ser mejores. Lo han inmortalizado en una foto en las puertas del Congreso, fotos que algunos tratan de recortar para evitar compañías indeseables pero que reflejan que si hay que unirse contra el PP, cualquier compañía vale, cualquiera.


Pero como decía, esa desazón inicial, rápidamente se ha convertido en reto político. Los ciudadanos otorgaron una gran mayoría al PP para sacar a España de la crisis, hacer las reformas necesarias y colocar de nuevo a nuestro país en la senda de la recuperación y el crecimiento. Esa tarea está suponiendo grandes esfuerzos para una inmensa mayoría de españoles. Esos ajustes están cambiando muchas cosas en nuestro país. Y este proceso reformista está requiriendo a quienes tienes responsabilidades de Gobierno y a quienes lo apoyamos un esfuerzo de explicación, de argumentación y de justificación.

Quienes formamos parte del Partido Popular queremos acertar con nuestras reformas, creemos que estamos acertando y ya hay algunos datos que aparecen ratificar dicha afirmación. Y como cualquier partido con vocación de Gobierno, aspiramos a que esta tarea tenga la recompensa de la recuperación económica, la caída del paro y el bienestar de los ciudadanos, y que todo eso sea valorado por los ciudadanos cuando tengan que juzgar acciones y actitudes de unos y otros.

Con la educación es más importante aún si cabe. Y vuelvo al reto y al comienzo de este post.

Quienes nos niegan la posibilidad de ser mejores, quienes no quieren que otro modelo educativo refleje que quizá ellos no tenían la verdad absoluta, amenazan con derogarla si tienen oportunidad de ello. Es algo que conviene retener y recordar llegado el momento. Si el Partido Popular merece nuevamente la confianza mayoritaria de los ciudadanos al juzgar la acción del Gobierno, esa mayoría se hace más indispensable que nunca, pues está en juego el futuro de nuestros hijos. el triunfo del esfuerzo frente a la mediocridad, de la inversión frente al dispendio, de la libertad frente al dirigismo, de la pluralidad frente a la miopía política. Cuando llegue el momento, los ciudadanos deberán elegir si vuelven a  confiar en el Partido Popular o prefieren la alternativa agrupada que refleja la foto de este post.

(*1) Estas afirmaciones han sido extraídas de tuits del periodista @AntonioRNaranjo Siguiéndole podréis encontrar vínculos a informes oficiales y reflexiones fundadas, en las que hay para unos y para otros.



(*2) Legitimidad de la Ley. Tras unas elecciones, la representatividad de los proyectos políticos se mide en escaños. Algunos  se afanan en centrar el foco en el hecho de que la LOMCE sólo ha contado con el apoyo del PP, mientras recuerdan el “consenso” logrado (gracias a cesiones a la izquierda más radical y concesiones a nacionalistas en pleno auge ZP) con la LOE en 2006. La realidad es que la LOE contó con el apoyo de 181 diputados, el 51,7% de la cámara, mientras que ayer fue el 53% de los diputados, representantes de la soberanía nacional, los que dieron su apoyo a esta Ley tan necesaria.