martes, 14 de enero de 2014

Crónica de una infamia

En otoño de 2013, el Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid tomó como ariete un retraso en el programa de mamografías preventivas. Nunca he negado, especialmente en temas de salud, la voluntad de cualquier político de querer el mayor bienestar para sus ciudadanos. Y no seré yo quien le niegue al PSM, en aquél momento, su legítimo interés por ese asunto.

Pero eso es una cosa, y otra muy diferente jugar con la salud y las preocupaciones de la gente por fines políticos, otra muy diferente es arrojar sobre un gobierno posibles enfermedades e incluso muertes. Es cierto que el PSOE nos tiene acostumbrado a ello; lo han hecho con los desahucios, con la violencia de género, y otros temas en los que reclaman unidad y apoyo sin fisuras cuando están en el Gobierno y que usan torticeramente cuando están en la oposición.

La escalada de aquél otoño fue vergonzosa. Se acusó al Gobierno de la Comunidad de Madrid de "querer ahorra a costa de la vida la salud de las mujeres madrileñas". Se explicó que se habían realizado 73.300 y que el resto de las mujeres  (unas 30.000) serían llamadas antes de que finalizara este año. Daba igual. Ellos a lo suyo.

Incluso llevaron el tema al Senado donde pidieron responsabilidades penales mientras teníamos que aguantar sus afirmaciones sobre unas pruebas que no se iban a realizar, que el Gobierno mentía y que el PP jugaba con la vida de los madrileños.

Como Diputado, junto al resto de compañeros, tuvimos que aguantar verdaderas barbaridades, incluso  alguna que otra emotiva intervención, de quien decía hablar en nombre de “las madrileñas”. Más allá de la explicación, poco podíamos hacer. Sólo el tiempo diría quién tenía razón, si la inefable diputada que llevó la voz cantante de este tema o el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Y el tiempo llegó.

Con las cifras en la mano ha quedado demostrado que,  no sólo se han citado a todas las mujeres que les correspondía en este año, si no que se han hecho más mamografías que en años anteriores.


Se han realizado un total de 163.954 mamografías preventivas a las madrileñas entre 50 y 69 años. Este dato supone un 8,3% más de mamografías de cribado que en el año 2012, año en el que se realizaron un total de 151.370 mamografías preventivas.

Queda demostrado por tanto que el PSOE y su Secretario General, Tomás Gómez, mintieron cuando afirmaron la Comunidad de Madrid iba a dejar a 30 mil mujeres sin mamografía preventiva en 2013.

Y mintió especialmente la diputada del Partido Socialista, Maru Menéndez, cuando afirmó que se iba a dejar a 30 mil mujeres sin mamografía y lo que es aún más ruin, que192 mujeres madrileñas con cáncer de mama no serían diagnosticadas por culpa deunos supuestos ahorros, con los que “íbamos a recortar la longevidad y la esperanza de vida de los madrileños empezando por las mujeres”.   
   
Sin duda esa Diputada es el más claro exponente del estilo de oposición que impregna Tomás Gómez a su tarea, un estilo del que no le faltan alumnos aventajados en su propio Grupo, enfrascado, más allá de disputas internas, en una deriva radical mientras miran de reojo como IU crece a su costa.

Lo vivido aquellas semanas de otoño fue una infamia, una más del estilo socialista que cree que cualquier agitación institucional o callejera le puede dar votos. Por eso no quieren hablar de la legitimidad de las urnas, por eso no quieren esperar al veredicto ciudadano, creen que la calle es suya, que la razón es de su propiedad y se arrogan una representatividad que nunca los madrileños les han dado.

Están nerviosos, porque su alternativa no cuaja, porque les comen por la izquierda, o porque están más pendientes de hacerle la cama a Rubalcaba. El caso es que electoralmente me alegra que el Partido Socialista de Madrid ni esté ni se le espere. Pero como ciudadano y al mismo tiempo representante de los madrileños, me duele el nivel al que han caído.

¿Cuál será la siguiente?


viernes, 13 de diciembre de 2013

Los diputados de la oposición no quieren trabajar

El espectáculo al que han llegado los 3 grupos de la oposición esta noche en la Asamblea de Madrid sin duda dará que pensar a los ciudadanos.

Hoy era un Pleno largo, como suele ocurrir a veces, aquí, en otras cámaras autonómicas, el Congreso o el Senado, de hecho la previsión era terminar cerca de las 2am. Se sabía hace días, hace muchos días y no es la primera vez que algún grupo de la oposición se quejaba. Pero en esta ocasión han callado hasta que UPYD con su antipolítica y demagogia ha arrastrado a IU y PSOE (quienes tanto reniegan de los magenta) para hacer un plante.

A las 00:00 como aquellos niños pequeños han dicho "me enfado y no respiro" y han decido callarse. Incumpliendo sus obligaciones. Saltándose su responsabilidad. Poniendo excusas. La verdad es que pensaban levantarse y dar la espantá, pero la imagen sería demoledora... para ellos.


Ser diputado es un honor, pero sobre todo una obligación de ejemplaridad. Con millones de parados y de familias pasándolo muy mal, ser diputado en Madrid, es un privilegio no sólo político sino económico que debemos cuidar y hacer respetar. No puedo dejar de pensar en esos hombres y mujeres que salen de sus casas, todavía sin luz, y que llegan cuando sus hijos ya están dormidos. También en los basureros, taxistas, barrenderos con los que nos cruzaremos al salir de la Asamblea esta noche. Ellos seguirán trabajando mientras nosotros nos vamos a casa, como cientos de miles de madrileños que trabajan muchas horas y muchas de ellas entrada la noche. Incluso los periodistas que siguen la actualidad política deben cubrir un desayuno a las 9am y terminar diversas crónicas antes del cierre de la edición.

Pero los señoritos de la oposición, esa izquierda sin rumbo ni norte, esa izquierda que raya lo antisistema, y ese grupo que habla de los "políticos" como si ellos no lo fueran, deben creerse de  una clase superior. No pueden trasnochar. Es indigno dicen. Es ¡antidemocrático! claman. Lo que no tienen es vergüenza. A todos nos gustaría dormir 11 horas, cenar en casa, y echar un rato de sofá y hasta siesta si se puede. Pero parece que el hecho de que un día a la semana, un solo día a la semana, tengamos que hacer un esfuerzo de horas les parece excesivo. Estos señoritos, esta izquierda caviar que se llena la boca hablando de los trabajadores, da a los madrileños el peor de los ejemplos.

Respeto que alguien no esté de acuerdo con los horarios, (los mismos de siempre), como que haya a quien no le guste este Reglamento de la Asamblea (impulsado por el PSOE), pero si quienes representamos a lo madrileños no cumplimos con las normas y con nuestra responsabilidad, ¿cómo podemos pedir algo a los ciudadanos?

Quizá debiera alegrarme por la deriva de una izquierda que va camino de superarse así misma, pero como diputado me preocupa la imagen que damos, me preocupa que miles de ciudadanos que votaron por esas formaciones, vean como estos grupos cejan en su responsabilidad, por cansancio, postureo o radicalismo. Y preocupante es que UPYD haya logrado arrastrarles al show.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Hacia una Dictadura?

¿Se imaginan que aquí en España, un Alcalde, Presidente Autonómico o el Presidente del Gobierno hiciera aprobar con su mayoría una Ley que le diera poderes para pasarse el Parlamento por el arco del triunfo en cualquier tema?
Por respeto a los procesos electorales aunque algunos tengan dudosas garantías, el título de este post es una pregunta en vez de una afirmación. Las connotaciones de una dictadura son tales que sería muy gratuito afirmar que éste o aquél régimen lo es. Hablo de Venezuela y de los acontecimientos de los últimos días. Y no. No me refiero a la ocupación de supermercados por milicias bolivarianas. Sino a la trampa política y jurídica conocida como Ley Habilitante.
Quienes generosamente lean este post desde posturas pro-chavistas seguro que son capaces de justificar, explicar y argumentar la vulneración constante de derechos y libertades en Venezuela y por tanto, éste nuevo episodio. Sin embargo la realidad es mucho más simple de lo que algunos quieren hacernos creer:

En la actualidad, tras las Elecciones de 2010, la Asamblea de Venezuela está compuesta por 165 diputados divididos en 2 grandes coaliciones:

El problema de Maduro para sus planes es que, para poder llevarlos  a cabo necesitaba una mayoría cualificada de 99 diputados, le faltaba 1.

Pero antes de seguir, un poco de memoria. Maduro ha seguido los pasos de quien se le aparece en sueños pues, Chavez fue “habilitado” hasta 4 veces durante sus mandatos. Un proceso que la propia “Constitución” venezolana reserva para casos de urgencia. La primera fue en abril de 1999, meses después de acceder a la Presidencia, y tuvo una vigencia de seis meses. La segunda ocurrió en 2001 y la tecera en 2007, con una duración de 18 meses en los que promulgó un paquete de 26 leyes que afectaron a sectores estratégicos como la economía. La última, en 2010, fue aprobada por un Parlamento en funciones antes de que entrara una nueva composición en la que no tendría esa mayoría cualificada. Es ese Parlamento sin mayoría cualificada el que ha parado los pies a Maduro… hasta hoy.

Necesitaban uno, sólo uno para lograr la mayoría cualificada, y empezó la cacería en 3 sencillos pasos:
  • Paso 1. Al final la pieza ha sido uno de los suyos. Mejor dicho, una. Una mujer, María Aranguren, en sus tiempos pro chavista y que tras su disidencia la han acusado de diversos delitos de corrupción.
  • Paso 2. Seguidamente comenzó el proceso para acabar con la inmunidad, que conllevaría su baja del Parlamento. Eso se logró ayer con el voto de la mayoría chavista.
  • Paso 3. El sistema venezolano establece que, son los suplentes de cada diputado quienes los sustituyen y, ¡oh casualidad!, quien sustituirá a esta mujer será un hombre que ya ha mostrado su intención de apoyar la famosa Ley, aunque no se sabe sin con amenazas de por medio.

Ya está. Ahora queda lo más sencillo, aprobar esa Ley que permitirá hacer y deshacer sine die a Maduro mientras el Parlamento, supuesta sede de la soberanía del pueblo venezolano, será amordazado.

Es la pura realidad, sin matices ni historias. Esa es la realidad de Venezuela que a muchos nos indigna mientras, aquí, quienes se identifican con este régimen, callan cuando no lo justifican.

Vivimos en España una crisis, también política, a la que no soy ajeno. Una crisis que es aprovechada por algunos sectores, dentro y fuera de la política, para dudar de la legitimidad de nuestras instituciones, y para cuestionar la salud y representatividad de nuestra democracia. Sin duda las posiciones más extremas en esta crítica, vienen de sectores claramente identificados con la izquierda más radical, con y sin representación parlamentaria. Una izquierda que tiene como modelo Chavez, que defiende a capa y espada lo que haga Maduro y que trata de convencernos de las bondades de la revolución bolivariana.

Imaginen ahora, como decía al comienzo, que alguno dirigente en España se le ocurriera hacer algo similar, -y no será por urgencias económicas y sociales en los últimos años-. La polémica, por ser suaves, sería tremenda. Yo no soy capaz de imaginarlo porque la razón me dice que en una democracia como la nuestra, esas cosas ni se conciben. De lo que estoy seguro es de que esa izquierda, definiría el hecho con una sola palabra.


Y ahora, generosos lectores, sean ustedes los que respondan al interrogante del título y definan qué está pasando en Venezuela.

martes, 22 de octubre de 2013

Amenazando con la derogación de la LOMCE



Como político, como miembro del PP, pero sobre todo como ciudadano ha sido bastante descorazonador seguir el pre debate, debate y pos debate a la aprobación de la reforma educativa (LOMCE), aunque esa sensación se convierte en un reto político de gran altura para los próximos años. Explicaré porqué.

Descorazonador porque una Ley que el Partido Popular cree buena y necesaria para mejorar la calidad y los resultados de nuestro sistema educativo, nace con la amenaza de los inmovilistas de la izquierda española de la  forma más chusca y macarra.

Un inmovilismo que niega las evidencias que reflejan el modelo actual.  Hemos pasado décadas invirtiendo por alumno lo mismo que Japón y por encima de la media Europea. Pese a esa inversión (en educación no me gusta hablar de gasto) somos de los últimos en comprensión lectora, abandono escolar y paro juvenil. El personal docente consume del presupuesto educativo 10 puntos más que la media europea, y el ratio alumnos/clase es de los más bajos de la UE, hay más niños por aula en los colegios privados que públicos, y tenemos tantas universidades como Alemania con la mitad de población (*1)

Pues bien, esa realidad es la que la LOMCE pretende cambiar. Mejor la educación no es gastar más sino gastar mejor. Y sobre todo reformar un modelo que pese a los denodados esfuerzos no ha respondido en 30 años a las expectativas generadas. Y la otra realidad, le pese a quien le pese, es que en todos estos años el único modelo educativo aplicado en España es el impulsado por el PSOE con más o menos apoyo de sus socios de la izquierda, sobre la base de que la izquierda y sólo la izquierda tienen potestad para hacer y deshacer en materia educativa(*2). La gran mayoría de la sociedad comparte el diagnóstico,  ¿no tenemos derecho a que nuestros hijos disfruten de un sistema educativo que les haga mejores y más preparados que nosotros? ¿no tenemos derecho los ciudadanos a probar otra cosa?

Y sobre esa premisa (y no olvidemos que con un PSOE sin liderazgo y sin proyecto que ve cómo cada día la izquierda más extrema le va comiendo el terreno), determinados grupos políticos se han unido para decir que, si forman parte de un hipotético Gobierno, tardarán menos que Zapatero en derogar la LOMCE; cada uno con sus respectivos intereses pero todos con un doble objetivo que nada se toque para que todo siga igual y, al mismo, tiempo, tratar de desgastar al Gobierno. No les interesa saber las consecuencias de esta reforma, no les interesa esperar a ver si quizá estaban equivocados. No quieren que la gente vea que, quizá, hay una alternativa, basada en el éxito de otros países, y que aquí algunos por prejuicios y sectarismo se niegan a aplicar. Con su #postureoAntiLOMCE nos niegan nuestro derecho a tratar de ser mejores. Lo han inmortalizado en una foto en las puertas del Congreso, fotos que algunos tratan de recortar para evitar compañías indeseables pero que reflejan que si hay que unirse contra el PP, cualquier compañía vale, cualquiera.


Pero como decía, esa desazón inicial, rápidamente se ha convertido en reto político. Los ciudadanos otorgaron una gran mayoría al PP para sacar a España de la crisis, hacer las reformas necesarias y colocar de nuevo a nuestro país en la senda de la recuperación y el crecimiento. Esa tarea está suponiendo grandes esfuerzos para una inmensa mayoría de españoles. Esos ajustes están cambiando muchas cosas en nuestro país. Y este proceso reformista está requiriendo a quienes tienes responsabilidades de Gobierno y a quienes lo apoyamos un esfuerzo de explicación, de argumentación y de justificación.

Quienes formamos parte del Partido Popular queremos acertar con nuestras reformas, creemos que estamos acertando y ya hay algunos datos que aparecen ratificar dicha afirmación. Y como cualquier partido con vocación de Gobierno, aspiramos a que esta tarea tenga la recompensa de la recuperación económica, la caída del paro y el bienestar de los ciudadanos, y que todo eso sea valorado por los ciudadanos cuando tengan que juzgar acciones y actitudes de unos y otros.

Con la educación es más importante aún si cabe. Y vuelvo al reto y al comienzo de este post.

Quienes nos niegan la posibilidad de ser mejores, quienes no quieren que otro modelo educativo refleje que quizá ellos no tenían la verdad absoluta, amenazan con derogarla si tienen oportunidad de ello. Es algo que conviene retener y recordar llegado el momento. Si el Partido Popular merece nuevamente la confianza mayoritaria de los ciudadanos al juzgar la acción del Gobierno, esa mayoría se hace más indispensable que nunca, pues está en juego el futuro de nuestros hijos. el triunfo del esfuerzo frente a la mediocridad, de la inversión frente al dispendio, de la libertad frente al dirigismo, de la pluralidad frente a la miopía política. Cuando llegue el momento, los ciudadanos deberán elegir si vuelven a  confiar en el Partido Popular o prefieren la alternativa agrupada que refleja la foto de este post.

(*1) Estas afirmaciones han sido extraídas de tuits del periodista @AntonioRNaranjo Siguiéndole podréis encontrar vínculos a informes oficiales y reflexiones fundadas, en las que hay para unos y para otros.



(*2) Legitimidad de la Ley. Tras unas elecciones, la representatividad de los proyectos políticos se mide en escaños. Algunos  se afanan en centrar el foco en el hecho de que la LOMCE sólo ha contado con el apoyo del PP, mientras recuerdan el “consenso” logrado (gracias a cesiones a la izquierda más radical y concesiones a nacionalistas en pleno auge ZP) con la LOE en 2006. La realidad es que la LOE contó con el apoyo de 181 diputados, el 51,7% de la cámara, mientras que ayer fue el 53% de los diputados, representantes de la soberanía nacional, los que dieron su apoyo a esta Ley tan necesaria. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Madrid a la vanguardia, a pesar de todo

Una inmensa mayoría queríamos los JJOO para Madrid, y algunos de ellos todavía estamos terminando de cerrar la herida que nos dejó la decisión del COI hace algunas semanas. Aparte del impacto económico a medio y largo plazo, así como las oportunidades que dicha decisión suponían, la celebración de unos Juegos en Madrid, era vista como un revulsivo para nuestra ciudad, nuestra región y el conjunto de España; era una inyección de optimismo para una sociedad que lleva cerca de 6 años sufriendo la mayor crisis de nuestra democracia.
Pero lejos de lamernos dicha herida, debemos mirar hacia adelante. Madrid es mucho más que unos JJOO, Madrid es una capital cultural, económica y dinámica más allá de la celebración o no de unos JJOO. Ha habido ciudades que necesitaban ese impulso para aparecer en un mapa, pero Madrid no. Madrid ya es grande y tiene retos y oportunidades que debemos afrontar.
Los madrileños no somos muy dados a sacar el orgullo identitario como en otras regiones de España, por eso no está demás aprovechar esta decepción olímpica para sacar lo mejor de nosotros mismos como ciudadanos, sentir orgullo de nuestra ciudad, de nuestra región, de su vanguardismo, de su aperturismo y de su capacidad de seguir siendo motorde un país que parece comienza a carburar.
Hay problemas en Madrid. Nadie los niega. El más de medio millón de personas en paro es su cara más dramática, como miles de familias con dificultades para llegar a final de mes y unas reformas y ajustes que está suponiendo grandes sacrificios para una mayoría de ciudadanos. Negarlo sería una necedad. Pero eso es una cosa y otra el mantra de una izquierda política sin escrúpulos que cada día certifica que su sitio es la oposición.
Quienes vivimos Madrid y militamos en el PP asistimos atónitos a la supuesta enésima llegada del Apocalipsis en la educación, la sanidad y los servicios sociales. Dicen que queremos destruir lo que supuestamente ya estaría eliminado, pues ese discurso agorero es el que nos ha soltado la izquierda madrileña desde mediados de los 90. Quienes nos apoyan nos dicen que debiéramos defender mejor nuestro proyecto. Y sin quitarles la razón, añadiría que una vez más los madrileños verán como las mentiras, infamias y descalificaciones de la izquierda se darán de bruces con la realidad. Se llama tiempo, plazos, algo que la oposición no entiende ni respeta.
¿Por qué creen ustedes que piden elecciones ya? No es por la estabilidad –plenamente garantizada- de un Gobierno, municipal, autonómico o nacional. No. No quieren esperar a que se cumplan los mandatos, a que los ciudadanos vean con sus ojos que transcurrido un nuevo mandato del PP en Madrid, y a pesar de todo, seguimos siendo una región pujante con unos servicios sociales de primera, con una sanidad envidiable y una educación pública a la cabeza de España en calidad y resultados. Y todo ello con unos ajustes que han afectado a todos y gracias a unos profesionales públicos que están demostrando lo mejor de sí mismos.
Sin esos esfuerzos, la recuperación no sería posible, y con ese trabajo, de todos, debemos afrontar el resto de la legislatura en la que Madrid, una vez, comprometida con la solidaridad y el futuro del conjunto de España, volverá a ser ejemplo de dinamismo, inversión, bienestar y vanguardismo.

(*) Artículo publicado el 20/09/2013 en www.madridactual.es 

martes, 10 de septiembre de 2013

Oposición derogada

Si trata uno de aparcar temporalmente la herencia recibida por el PSOE y que tanto está costando remontar, e intenta centrarse en las alternativas que ofrece un partido que por segunda vez dejó España en una crisis económica y social, el resultado no puede ser más deprimente. Su falta de proyecto político es tan abismal que uno entiende cómo hemos llegado hasta aquí, el castigo que los ciudadanos les dieron en noviembre de 2011 y que, tras casi dos años de Gobierno en los que el PP está adoptando las medidas necesarias y duras (muy duras) para salir de la crisis, el PSOE no sea una alternativa real.

Uno podría pensar que tras “dejar España hecha unos zorros”, mostrarían algo de humildad o cuanto menos el apoyo a algunas medidas. Ni lo uno ni lo otro. Envolviéndose en una amnesia colectiva, desde el 21 de noviembre de 2011, el PSOE se ha permitido el lujo de dar lecciones para salir de una crisis en la que ellos nos metieron. Y desde que Rajoy es Presidente no han apoyado ni una sola medida importante; lo único que apoyaban era la retirada de cualquier iniciativa del Gobierno de Mariano Rajoy.

Los ciudadanos votaron al PP para sacar a España de la crisis y adoptar las medidas que fueran necesarias,  y sin duda, el concurso del principal partido de la oposición sería importante para la fortaleza de cualquier medida y su vigencia. Pero cuando los ciudadanos te dan una mayoría absoluta (con la misma voluntad y derecho con el que te la retiran) están diciendo igualmente que a los inmovilistas no se les espera, que tienes la fuerza parlamentaria requerida y la legitimidad democrática de los votos para llevar a cabo lo que entiendes es mejor para tu país.

Eso está haciendo el PP y el Gobierno de Mariano Rajoy. Y frente a eso, lo único que escuchamos de los señores y señoras socialistas es su oposición a todo y su promesa de derogar todo cuando lleguen, algún día, no se sabe cuando, al Gobierno. La reforma laboral, la ley que regula la creación de la CNMC, la actualización de las pensiones, las reformas para la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario, la ley de educación todavía sin aprobar, la reforma del aborto que todavía no conocen… y ya he perdido la cuenta. Ha recurrido al Tribunal Constitucional la Ley de Costas, la Ley de Alquiler, la reforma de las prestaciones por desempleo, la ley antidesahucios (los mismo que se vanagloriaban de crear más juzgados para agilizarlos), la Ley de Tasas, la ley sobre las preferentes (los mismo que permitieron a los bancos generalizarlas) y un largo etc.

En definitiva que, los mismos que han destrozado la economía del país, quebrado las cuentas,  dejado 5,3 millones de parados y un sistema de bienestar insostenible, tienen como gran proyecto político la intención de eliminar todas las tareas de reconstrucción que los españoles estamos llevando a cabo.

Supongo que a eso se referirá Rubalcaba cuando hoy mismo dice que “tienen que presentar su alternativa”.




Pero ya la conocemos. Acabar con todo. Por eso mismo, los ciudadanos no se fían del PSOE, porque nunca será solución quien fue parte del problema y porque ningún proyecto político es capaz de suscitar la ilusión y el apoyo de la gente, si se construye sobre un eje tan destructivo como acabar con todo lo hecho y optar por el inmovilismo. Así no. Mientras, el PP seguirá trabajando por sacar a España de la crisis y explicando a los ciudadanos la ingente tarea en la que nos encontramos y que, sus sacrificios, los de todos nosotros, los de las millones de familias, se verán recompensados. Y el tiempo, como siempre, dará y quitará razones.

sábado, 22 de junio de 2013

Soledad multitudinaria ¿Qué soledad?


Es difícil en política, y más en tiempos convulsos,  lograr el equilibrio entre el legítimo derecho de un Gobierno elegido con una amplia mayoría absoluta a tomar las decisiones que estime conveniente,  y la necesidad encontrar puntos de acuerdo con otras formaciones para buscar soluciones en esta crisis.

Más difícil de entender es que, quienes se pasan el día pidiendo que los partidos nos sentemos a pactar, (principalmente a los dos grandes partidos) nos critiquen tras un acuerdo en el que sólo estamos dos.

En política y en periodismo, hay conceptos muy interpretables, pero hay otros que difícilmente pueden significar algo diferente su definición. La soledad es uno de ellos, y viene a cuento del reciente pacto acordado entre PP y PSOE para aunar esfuerzos en torno a una posición común que fortalezca a España en torno al próximo Consejo Europeo.

Este era un pacto reclamado por todos, formaciones políticas, medios y ciudadanos en general. Pero el hecho de que en un primer momento haya sido firmado (todavía está abierto a nuevas incorporaciones) por PP y PSOE no sólo ha sido criticado por quienes lo reclamaban, sino que han llegado a cuestionar la representatividad de quienes lo firmaban. Han dicho. “SE HAN QUEDADO SOLOS”. Comprobemos esa soledad:

El PP representa a 10.866.566 ciudadanos que nos votaron en noviembre de 2011. Esto supone el  44,6% de quienes votaron aquel día. Algo acompañados sí estábamos. Sigamos. Esos votos se tradujeron en 186 escaños, lo que supone el 53,14% de los 350 Diputados que se sientan el Congreso representando la soberanía popular.

El PSOE con 7 millones de votos (el 28,8% de los mismos) tiene 110 diputados, lo que supone el 31,4% de todos.

Que se hable de la soledad de un partido u otro, cuando representan  una mayoría amplia de ciudadanos es cuanto menos curioso. Pero… ¿y si se sientan a acordar un pacto? ¿A quienes representan?

Suman 296 de 350 diputados, es decir el 84,5% de la Cámara expresión de la voluntad popular. Por no hablar de los 17 millones de votantes, es decir, 3 de cada 4 españoles votaron por estas formaciones. No conozco soledad más multitudinaria en un acuerdo político en los últimos años.

Creo que los acuerdos entre los grandes partidos son buenos, no sólo por mejorar nuestra representatividad, sino por el bien común de España. Por el contrario, la ausencia de pactos (que algunos reclaman pero critican cuando se producen) tiene un triple efecto:
  • Enturbia más el clima social y político en nuestro país. Algo que en teoría nadie quiere.
  • Beneficia a quienes hacen antipolítica desde la política, y pretenden presentarse como salvapatrias y renovadores.
  • La calma, la tranquilidad, el acuerdo… no suelen ser notica, no abren titulares, ni venden más periódicos… Es la “tensión” como diría ZP lo que a veces nutre horas de radio y TV y rellena hojas de periódicos.


Al margen de la cercanía con que nos sientan los ciudadanos y del grado de desafección que exista (que yo no niego) negar la representatividad de las instituciones democrática y libremente elegidas es, en sí mismo negar la democracia. Hay quien está en ese juego y niega que vivíamos en una. Lamentablemente hay numerosos ejemplos de países que todavía hoy viven bajo la opresión, la dictadura y falsas democracias, y cuyos ciudadanos anhelan un modelo político que sólo tuviera la décima parte de nuestras libertades. Por eso deberíamos valorar más lo que tenemos, cuidarlo, y desde luego, en un ejercicio de miopía política y egoísmo interesado, no despreciar los acuerdos, pactos o puntos de encuentro que , quienes tenemos más responsabilidad que nadie (los grandes partidos que gobiernan, han gobernado y/o tienen opciones de hacerlo en el futuro) somos capaces de alcanzar.


Quedan días, y no habría nada mejor para los intereses de España que más partidos se sumaran a dicho acuerdo. Estamos a tiempo. Veremos qué actitud toma cada uno. Yo soy de los que piensan que un pacto per se, no tiene porqué ser bueno, pero un pacto que fortalezca una posición común ante el reto de la crisis en el marco de las instituciones europeas, es una gran noticia, un ejercicio de responsabilidad y, por encima de todo, un reclamo ciudadano que ambos partidos han sabido entender.