lunes, 30 de mayo de 2011

Tras 22M… ¿ahora qué?

Una de las diferencias fundamentales entre el PSOE y el PP es que mientras ellos nos critican por lo que somos, nosotros siempre hemos basado nuestra crítica en lo que hacen. Su concepto de la democracia y la alternancia política parece reducirse al hecho de que, o gobiernan ellos o algo falla, y si algo falla nunca es responsabilidad suya. Hemos pasado años aguantando que nos digan (ellos junto a sus altavoces) quienes son o no demócratas en base a su excluyente concepto de democracia, y cuando apenas ha pasado una semana de las Elecciones sólo hay dos cuestiones en las que centran sus esfuerzos.

Una es la sucesión de Zapatero que se ha resuelto con un “dedazo” como la copa de un pino. Un “dedazo”, concretamente el corazón, que le han hecho a su cacareado sistema de primarias. Me parece perfectamente legítimo y 100% democrático que sus barones previamente, y su Consejo Federal después, hayan propuesto a Rubalcaba (que todavía sigue siendo VicePresidente 1º y Ministro del Interior, algo que deberá acabar el 18 de junio por respeto a la transparencia). En el año 2003, la Junta Directiva Nacional del Partido Popular (casi 500 miembros del PP) aprobó designar candidato a Mariano Rajoy a las Elecciones de 2004, y en dos Congresos posteriores (con más de 2.000 compromisarios que representaban a los 800.000 afiliados) se le ratificó y designó nuestro Presidente. Restar legitimidad a ese proceso democrático en la vida de nuestro Partido y pretender ahora vendernos como “ejemplo” un proceso que ha contado con el apoyo de mucha menos gente y que se explica por la propia debilidad interna del PSOE es una farsa. Pero ha sido el PSOE y sus adláteres quienes pretendían dar lecciones así que, que sean ellos los que se cuezan en su propio caldo.

El segundo es seguir con la estrategia del miedo y el insulto hacia el PP. No aprenden, parece que el resultado del 22M no les ha hecho revisar sus propios errores. El PP ha logrado un respaldo histórico en estas Elecciones, y este cambio político en el que una gran mayoría de españoles tienen puesta su confianza pretende ya ser deslegitimado por una izquierda que pretende ocultar sus carencias, siendo cada día más extrema y radical (al menos eso le aconsejan desde fuera/dentro del PSOE). Leo que un humorista/intelectual dice que ha vuelto el facherío y que vuelve a tocar defender la libertad. Y su medio lo aplaude y el PSOE cree con ello ya tener un discurso para lo que queda de legislatura. Cuando los conceptos se usan de manera torticera comienzan a perder su significado real. Y decir que está en peligro la libertad porque la mayoría no piensa como un reducido grupo que ve que sus ideas trasnochadas y revisionistas cada vez tienen menos adeptos, es no entender el voto de una mayoría de ciudadanos y, desde luego, no tener ningún respeto por el valor y el significado de la palabra libertad.

Siguen en lo mismo. Atacar, insultar y menospreciar a su adversario político por pensar diferente a ellos. Nosotros seguiremos igualmente en lo mismo. Criticando a un Gobierno, no por socialista, sino porque la consecuencia de sus ideas y propuestas ha sido permanecer en una crisis de la que no vemos salida y que ha provocado 5 millones de parados. Y mientras, consolidaremos nuestro proyecto político y nuestras propuestas para el momento en el que los ciudadanos sean nuevamente llamados a las urnas, poniendo fin al Gobierno más dañino para el bienesatr de los ciudadanos de nuestra reciente historia.

jueves, 19 de mayo de 2011

Yo SÍ creo en nuestra democracia

Asisto interesado, concienciado, pero no menos perplejo a los movimientos y pronunciamientos de estos días que se resumen en los denominados #15m y #democraciarealya.

Con mis 35 años me puedo sentir identificado con algunas de las proclamas de su manifiesto (que puede consultarse en su web). Desde 1978 la sociedad ha cambiado y evolucionado, y cuando las democracias se estabilizan, los ciudadanos tienen derecho a ser más reivindicativos para mejorar la calidad de la misma, participar de una manera más activa en política y exigir a los políticos mayor cercanía e identificación con los problemas de la gente.

Pero eso es una cosa y otra poner en duda la calidad de nuestra democracia. Sólo el nombre del movimiento a mí me echa para atrás ¿Democracia Real? ¿Qué significa? Tenemos una verdadera democracia, una democracia totalmente consolidada que ha costado mucho construir tras décadas de dictadura, es más, sólo el hecho de poder exponer estas demandas públicamente da cuenta de la diferencia entre ésta época y aquellos años negros, y aunque sólo fuera por eso, merece la pena defenderla y ponerla en valor.

¿Qué las nuevas formas de comunicación y las redes sociales pueden ser un instrumento para mejorar e incrementar la comunicación entre gobernados y gobernantes? No seré yo (con Blog, twitter y facebook) quien lo ponga en duda. Pero eso es una cosa, y otra muy diferente es que miles de tweets o unas acampadas puedan tener la más legitimidad que el voto libre de millones de ciudadanos que en estos momentos asisten perplejos a estos movimientos.

Y luego hay otro factor que en las últimas horas está adquiriendo sospechosa relevancia. Nuestra democracia y nuestros políticos quizá sean diferentes (que no significa peor o mejor) que a comienzos de los 80, pero desde luego nuestra democracia no ha cambiado mucho en 8 años. Lo que quiero decir es que sorprende que sea en este preciso momento, al final de una campaña electoral, y tras 7 años de Gobierno socialista agotado y con todas las de perder la confianza mayoritaria, cuando se ponga en duda el valor, la vigencia y la fortaleza de nuestra democracia.

Mucha de la gente joven acampada en Sol o en otras ciudades españolas, seguramente estarán entre ese 43% de jóvenes que quieren trabajar y no pueden, o son gente que debería estar estudiando para los exámenes de junio pero quizá, con el futuro oscuro que hay, entienden que esta protesta es más importante que acabar su carrera. De ser así, el culpable no es la clase política ni el sistema, el culpable es un Gobierno que no ha sabido gestionar la mayor crisis que hemos padecido y que va a dejar un país arruinado y a unas generaciones hipotecadas y sin perspectivas de futuro.

Con ello no pretendo re-dirigir este movimiento contra el PSOE. Creo que la gente es suficientemente inteligente como para no dejarse engañar. Pero no por ello es menos denunciable el rastrero intento de algunas fuerzas políticas de tratar de reorientarlo a su favor. Que partidos minoritarios pretendan identificarse con ellos, para así lograr una movilización que no consiguen con su propio proyecto político ya sería criticable, pero que el PSOE no se dé por aludido por una muestra de insatisfacción total, que se produce ahora, tras 7 años de sus políticas, o pretenda instrumentalizarlo a favor propio con consignas en plan “estamos con vosotros” parece un intento desesperado de un partido descabezado y sin proyecto.

Queda un día y medio de campaña electoral. Sí, UN DÍA Y MEDIO. El sábado es jornada de reflexión y ni los partidos, ni las personas, ni organizaciones, ni ONG ni ningún tipo de movimiento, pueden llevar a cabo acciones orientadas a influir en la decisión de los 35 millones de españoles que tienen derecho a votar el domingo. Ese es el día. Y la mejor manera de demostrar que un voto es más que un simple voto es juntándolos todos y apostar por quienes mejor defiendan los intereses de los ciudadanos, y ofrezcan confianza e ilusión en el futuro.

viernes, 6 de mayo de 2011

CONTRA LA CONTAMINACIÓN ACÚSTICA EN CAMPAÑA: Un bozal para el doberman del PSOE, por favor.

Tras unas horas desde el inicio de la campaña electoral y, a la espera de próximas acciones de marketing, parece que el doberman del PSOE ha salido de los videos de internet y ha cobrado forma de Vicesecretario General del PSOE.

Pepe Blanco comenzó su particular ronda de ladridos acusando al PP de defender el machismo, la homofobia y el racismo, en un acto en el que, con independencia del calificativo que se le pueda dar a este hecho, compartió escenario con un Pulpo, mientras tenían a ZP guardado en el acuario. Es curioso como todos estos medios que acusan al PP de crispar e insultar no han dicho nada ante una nueva “vomitona” de quien creo que es de lo más nefasto, incapaz e insolvente que ha tenido la política española en años. Pero ya plasmé en un post anterior mi opinión sobre este sujeto por lo que no voy a dedicarle una línea más.

Y obviando a lo que no aporta nada mas que ruido, en este inicio de campaña me quedo con dos videos en los que perfectamente se puede ver qué partido está más centrado en los problemas reales de la gente.

El PSOE, aparte de esconder a Zapatero (algo inédito que un Presidente de un Gobierno y ¿líder? de su partido no esté en el arranque de una campaña municipal), piensa que a los españoles les preocupa más que funcione una farola o arreglar una acera que, cómo desde ayuntamientos y CCAA (que se puede) podemos crear empleo que es el problema fundamental.

Así lo creemos en el Partido Popular. Los ayuntamientos necesitan financiación e ingresos (como las CCAA) y ya demostramos que sin subir impuestos y generando confianza y estabilidad, la economía puede crecer, se crean puestos de trabajo y todos (administraciones incluidas) ganan. Por eso no hay mejor política social ni mejor manera de defender el trabajo que ayuntamientos y CCAA hacen que apostar por la creación de empleo como única prioridad.

Y con todo esto… ¡¡¡¡Os deseo una buena campaña!!!!

martes, 12 de abril de 2011

En defensa de los gastos electorales de los partidos en campaña (un artículo no partidista)

Ayer me desayunaba con uno de esos artículos facilones que tratan de enturbiar la imagen y la labor de los partidos políticos. El artículo hacía referencia a las subvenciones que recibirían PP y PSOE para las inminentes Elecciones Municipales y Autonómicas.

Creo que todo aquel que esté vinculado a un partido político, sea el que sea, estará de acuerdo en que cada euro invertido en campañas es una inversión en democracia. Pero de la lectura de dicho artículo, se podría pensar que los partidos usan ese dinero para dar “bonus” o “stock options” a sus empleados y dirigentes, cuando cada euro está fiscalizado por el Tribunal de Cuentas y, desde luego, nada se queda en el Partido.

Tras la última reforma de la LOREG, los partidos acordamos una importante reducción de los gatos electorales, así como la eliminación de la publicidad en precampaña. Fue una reforma importante, aunque se podía haber ido mucho más lejos. Pero no. Todos entendíamos que fomentar las campañas y los debates no sólo era una obligación constitucional, sino que disponer de toda la información política disponible era un derecho de los ciudadanos.

Quizá en este contexto de crisis se podía haber abogado por la eliminación de toda la publicidad institucional (salvo la que obliga la ley), o podíamos haber eliminado toda la publicidad de los partidos (cuñas de radio, faldones en prensa, banners en medios digitales…). Pero al final, como digo, los partidos creemos que cada euro invertido en campaña, es una inversión en democracia y, lo que es más importante, una salida económica para muchas pymes. Ese dinero, que algunos medios ponen en duda, va a carpinteros, electricistas, montadores que trabajan en los actos públicos, va a pequeñas y grandes imprentas para las que unas elecciones son una manera de salvar económicamente el año, va a profesionales de la publicidad que han visto como la crisis ha reducido su margen de negocio y, una parte muy importante va a esos propios medios que por un lado critican ese dinero y por otro llaman a los partidos pidiendo que insertemos más publicidad en el suyo que en otros. Curioso ¿no?

Decía el artículo de marras que La eficacia de los mensajes políticos difundidos a través de mítines, carteles y mailings, pese a su elevado coste para las arcas públicas, es más que dudosa. La inmensa mayoría de los expertos en consultoría política coincide en que los métodos tradicionales de propaganda electoral ya no sirven, y que las redes sociales -especialmente Twitter y Facebook- no sólo pueden tener más impacto sobre los electores, especialmente los jóvenes, sino que resultan mucho menos gravosas.

Estoy de acuerdo en que las campañas de hoy no se pueden entender sin los avances en las nuevas formas de comunicación, pero estos expertos parecen desconocer que en España la edad media censal es 50 años y que de los casi 35 millones de ciudadanos con derecho a voto, algo menos de la mitad acceden asiduamente a internet. También parecen desconocer que una carta, un mailing es la única ocasión en la que un partido puede ponerse en contacto directo con cada uno de los ciudadanos, SIN INTERMEDIARIOS, pero parece que eso no gusta.

En definitiva, creo que los partidos tenemos una gran parte de responsabilidad en la imagen que proyectamos, pero no es menos cierto que, para algunos medios es muy fácil criticar a los partidos políticos y tratar de deslegitimar su papel y sus acciones en un momento de crisis económico y desafección ciudadana, como si esa fuera la única manera de legitimarse ellos mismos tratando de representar la voz de la calle.

Este artículo no era el primero ni será el último que siga esta línea. Pero yo no pienso callarme y defenderé siempre el papel que los partidos (PP,PSOE o el que sea) juegan en nuestra democracia y su contribución a la salud de la misma.

lunes, 28 de marzo de 2011

22-M: Campañas imaginativas y más cercanía con el ciudadano

Mañana comienza la cuenta atrás para las Elecciones Municipales y Autonómicas y andan los partidos (el mío incluido) algo “revueltos” tratando de adaptarse a la reforma de la Ley Electoral, recientemente interpretada por la Junta Electoral.

Se trata de una reforma de calado que, en lo que afecta a las campañas, tiene dos componentes fundamentales: reducción de los gastos y limitación de las campañas publicitarias a los 15 días oficiales de campaña. El primero de los puntos no tiene más miga que donde podíamos gastar 100 ahora sólo podemos gastar 80 y que cada uno – de acuerdo con la ley- lo administre como quiera. Lo jugoso es lo segundo. Si uno se da una vuelta por su ciudad, abre un periódico o escucha una radio, verá vallas de partidos, cuñas de radio o anuncios publicitarios, tanto de partidos como de instituciones. Bien, eso acaba hoy.

Con la reforma ha quedado prohibida cualquier inversión en publicidad desde la convocatoria hasta el comienzo oficial de la campaña y eso supone que un partido en la oposición deberá buscar nuevas formas de comunicación de su mensaje hasta dicha fecha. Pero lo que la reforma también prohíbe son las inauguraciones o “primeras piedras” por parte de los Gobiernos, lo que no impide que una obra se ponga en funcionamiento o se visiten proyectos en marcha. Lo que tampoco podrá hacer el Gobierno de turno, es rellenar hojas de periódico con publicidad al respecto de logros y obras finalizadas. Así, de algún modo se igualan fuerzas en municipios y comunidades autónomas, limitando los gastos y la campaña a partidos en gobierno y en oposición.

¿Y qué hacemos hasta la noche del 5 de mayo? La respuesta es muy sencilla: Política y Comunicación directa.

Pero política pegada a la calle, política cercana a los ciudadanos que es lo que demandan en un momento de crisis: cercanía, confianza y soluciones. Para ello, a diferencia de hace 20 años, tenemos a nuestra disposición nuevas formas de comunicación que nos permiten combinar las acciones tradicionales (mercadillos, mesas informativas, puerta a puerta…), con acciones directas candidato-ciudadano a través de Internet, Redes Sociales etc.

Es una buena oportunidad para acerca aún más la política a los ciudadanos de una manera más “pura”. Que nuestras acciones y propuestas sean noticiables y recogidas por los medios de comunicación requerirá un esfuerzo mayor de imaginación. También los medios en este sentido tienen una responsabilidad: contribuir a aumentar el nivel del debate haciéndose eco de las propuestas o buscar lo anecdótico y el chascarrillo para luego criticar el bajo nivel de la campaña.

Así que cada palo aguante su vela, pero creo que podemos hacer campañas mejores si todos ponemos de nuestra parte; sin duda será bueno para nuestra democracia, para la imagen de los partidos y para el papel que ciudadanos y medios de comunicación juegan en este tablero. Desde luego nosotros trabajaremos para ello. ¡Comenzamos!

lunes, 14 de marzo de 2011

Somosaguas: bastión radical de la vida Complutense.

Los hechos ocurridos la pasada semana en el Campus de Somosaguas, donde un “grupito de progres” decidió irrumpir en una capilla para protestar contra la Iglesia me han traído algunos recuerdos. Y ninguno bueno.

Yo estudié en ese campus. Pasé discretamente algunos años estudiando “Gestión y Administración Pública” en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Estudié, conocí gente y lo pasé muy bien… pero que muy bien, pero también pude ser testigo y vivir en primera persona como, grupos radicales como éste, hacían y deshacían en el Campus mientras el Rectorado y el Decanato miraban para otro lado. Siempre he huido de la politización en la educación, pero entendía que si la política tenía que convivir con los estudiantes, el mejor lugar para ello era la Facultad de Políticas, y así fue. El debate era constante, las iniciativas se sucedían unas a otras, en definitiva, era sin duda una Facultad viva pero, por desgracia, era una Facultad ( y a tenor de lo visto sigue siéndolo) secuestrada por una “gentuza” que pide libertad para hacer lo que le viene en gana sin respetar el derecho de los demás estudiantes.

Son muchos los recuerdos como digo. Recuerdo la Sala en la Planta -1 denominada “Aula para trabajos en Grupo” y que casi siempre estaba cerrada o cedida a asociaciones de estos “progres estudiantes” (algunos ni lo eran) para sus perfomance; eran representaciones teatrales como unos disfrazados de Okupas y otros de antidisturbios tratando de desalojar la sala. Imaginar cómo quedaba dicha aula. Recuerdo el salón de Actos, casi en frente de la Cafetería, lugar de macrobotellones o con un suelo más asqueroso que el de una discoteca tras una noche larga. Recuerdo no haber podido entrar algún día a la Facultad, porque sus fiestas y/o protestas incluían bloquear el paso y restringir el derecho del resto a ir a la Facultad. Y recuerdo a la Infanta Cristina –ella sí, antigua estudiante aquí-, acudiendo a una acto del 50 Aniversario y siendo insultada por éstos demócratas.

Yo defiendo el derecho de estudiantes y estudiantas (según doctrina Aído) a expresar su posición contraria a la Iglesia Católica. También me gustaría ver a estas estudiantes tan valientes que dicen defender los derechos de la mujer, con una perfomance similar en templos o centros que promueven el velo a los mujeres o que las denigran hasta límites insospechados. No. No se atreverían.

Pero como decía al comienzo, esta actitud no sería el “pan nuestro de cada día” sin el silencio cómplice, cuando no apoyo y subvenciones de quienes dirigen la Universidad o la Facultad, o de quienes tienen todavía una tarea más importante. Me refiero a algunos profesores, incitadores en muchos casos y cuando no “aplaudidores” de éstas acciones. Los recuerdo entonces, y lo compruebo hoy mismo al leer artículos como el de este profesor de la propia facultad, en un diario de moda en la izquierda radical. En una Facultad como la de CC. Políticas, quienes debieran enseñar valores como la tolerancia, el respeto a las ideas y el fomento de la democracia, justifican y amparan actitudes y comportamientos que, precisamente, pretenden socavar esos mismos principios. Lamentable.

martes, 1 de marzo de 2011

Hoy no he encontrado título para este post…

…pero sabía desde el principio de qué quería hablar. Porque son de estos días que le da a uno por reflexionar, no sé porqué hoy, y ve con cierta claridad algunas cuestiones relacionadas con el presente y futuro de nuestro país.

Llevaba varios días buscando tema para escribir: el cáncer, la crisis económica, el Gobierno, el futuro, los jóvenes, las Elecciones, del modelo energético, de los límites de velocidad, las pensiones… y hoy otra vez el cáncer. Y al final, si lo pensamos fríamente, todo está de una manera relacionado. Desvarío… no se… quizá. Pero trataré de ordenar las ideas.

Hoy no toca crítica fácil al Gobierno, porque creo que esta idea lo trasciende y lo supera. Creo que hablo de un problema más intrínseco, un problema de modelo de país. En fin, allá voy (me temo que será de los largos…).

Hace una semana leía un reportaje del dominical de El Mundo sobre la fuga de cerebros. Básicamente se centraba en casi 200 personas (pocas quizá si pensamos en los casi 5 millones de parados), pero hablamos de las 200 mentes más privilegiadas de nuestra ciencia. Se trata de los jóvenes que pertenecen al Programa Ramón y Cajal, una iniciativa pionera en nuestro país, que fue capaz de atraer a España a jóvenes que estudiaban fuera, para que aquí llevaran a cabo sus proyectos científicos. En 2009, un 23% de quienes requerían una plaza fija se fueron a la calle, en 2010 fue el 46% y para 2011 se espera que el 63% corran la misma suerte. Y la suerte no es otra que, al no tener empleo ni respaldo, opten por buscarse la vida fuera de España.

Al leerlo recordaba las intenciones de Alemania de ofrecer contratos a nuestros jóvenes de más alta cualificación (ingenieros, arquitectos, economistas…). Y a pesar de la consecuencia dramática que esconde esta iniciativa, hubo quien apenas le dio importancia con una especie de “Ya volverán cuando aquí estemos mejor”.

El problema es ese. Que posiblemente no vuelvan. No volverán los investigadores que se van el MIT o a Harvard, ni nuestros ingenieros que firmen un contrato con Volkswagen. Y eso es un verdadero hándicap para la recuperación económica de España. Porque si una asignatura pendiente son las reformas que necesitan nuestras instituciones para salir más reforzadas de este “mini crak”, no lo es menos que debemos salir más preparados y con todos los recursos a punto.

Se ha dicho, y no sin razón, que de la economía del ladrillo ya no se podrá vivir, que debemos pasar a una economía basada en el conocimiento, en la investigación y en la innovación. Por fortuna, eso no es un bien del subsuelo como el petróleo, que se tiene o no se tiene. No. Es un bien que se crea, que se cuida y que se mantiene. Es un bien que se fomenta. Pero, si debemos cambiar el modelo económico ¿Por qué permitimos que nuestras mentes más valiosas emigren? ¿Por qué no invertimos en ello? La crisis no puede ser la excusa, cuando hablamos de preparar a quienes deben liderar y protagonizar la vida de nuestro país las próximas décadas. En conocimiento se puede competir, pero sólo competiremos si apostamos por ello.

Y apostar por el conocimiento no consiste sólo en apoyar a unas cuantas mentes privilegiadas. Ese es el máximo exponente de lo que debe ser una política educativa que garantice a nuestros jóvenes más oportunidades en el futuro, una formación que les haga ser tan competitivos como cualquier europeo y un mercado de trabajo atractivo y flexible. Esa será la mejor garantía para que nuestro sistema de bienestar y de protección social, siga siendo tan envidiable y viable como hasta ahora. La juventud española que ahora tiene que acceder al mercado de trabajo es la actual garantía de las pensiones de nuestros mayores, pero sólo un cambio profundo en la manera de preparar a las nuevas generaciones hará posible que los jóvenes de hoy también tengan garantiza su pensión mañana. Un tema que también les preocupa.

España es un gran país y tenemos potencial de sobra para poder llevar a cabo, no sólo una serie de reformas, sino una reformulación de los principios básicos sobre los que debe asentarse nuestro modelo educativo y productivo.

Para eso no sólo es necesario un Gobierno sólido, con proyecto y con las ideas claras. Ese es sólo un paso. Cambiar la mentalidad de la sociedad, de las empresas, de los formadores, de los dirigentes políticos en cada una de sus responsabilidades, es la tarea más ardua. Y no se trata de hacer ingeniería social, sino de que todos se sientan partícipes del gran reto colectivo que tenemos por delante. Cuanto más tarde nos pongamos a ello, más tarde y en peor condiciones saldremos de esta crisis, y las consecuencias no los pagaremos nosotros. No. Las pagaran y las sufrirán quienes vienen detrás.

P.D. (1) Entre los proyectos de los ingenieros que han echado una instancia para irse a Alemania o los científicos que están mirando a EE.UU hay algunos vinculados a la energía, a mejorar procesos productivos y hacerlos más sostenibles desde el punto de vista medioambiental. ¿No tiene más sentido cuidar ese “Know How” (palabro) que sacarse de la manga más prohibiciones cómo la limitación de velocidad? ¿Si queremos mejorar nuestros sistema productivo y energético, no debemos apoyar a quienes deben de darnos la base científica y técnica para ello? ¿O lo dejamos a la tarea de un VicePresidente de turno que improvisa antes de una rueda de prensa?

P.D. (2). Pero lo que me angustia sobremanera en estos días (y gracias a Dios no estoy afectado de una manera especialmente directa) es que entre estos proyectos científicos había algunos vinculados a la lucha contra el cáncer. Vale que el conocimiento científico es universal, y que cualquier logro internacional redunda en el beneficio de todo el planeta, pero tenemos la obligación moral de poner todo cuanto esté en nuestras manos para acabar esta enfermedad. Se ha avanzado mucho, pero la cura no ha llegado. Y que, como país, perdamos la oportunidad de poner todo cuanto esté en nuestra mano, para lograr un bien que nos supera como nación y cómo civilización, es un error de grandes proporciones.

P.D. (3) Sí. Al final ha sido de los largos. Si has llegado hasta aquí. Gracias por compartir esta reflexión.